Fartet, prohibiciones y porquería

Zona del Charco de la Vaca

Zona del Charco de la Vaca

Hace ya casi cinco años que comenté la increíble preocupación que parecía tener la administración con la erradicación de los chiringuitos en la costa, pero no así con la limpieza de la porquería. Porque hay y sigue habiendo peores cosas que los chiringuitos en nuestras costas, como la contaminación.

Sin embargo, con lo que he visto hoy ya me he quedado de piedra. Si bien los ecologistas siempre han vigilado con recelo a las empresas que han sido contratadas para limpiar lugares como el Mar Menor en las inmediaciones de Los Urrutias, manteniendo un pulso constante con las soluciones que estas y la administración proponían, parece que esta última ya ha tirado la toalla. Zonas que hace años se seguían intentando limpiar, aunque fuera con técnicas comparables a matar moscas a cañonazos, ahora ostentan unos cuantos carteles anunciando que están protegida por la cría del pez fartet (Aphanius iberus) y prohibiendo el baño. […] (continuar leyendo)

Coplas en panocho nogaltino

Las coplas de amores, picarescas o a la suegra de Nogalte tienen un toque de la Región de Murcia. Pero estas en panocho son inconfundibles:

Cuatro cosas bien dichas
dice Vicente:
hespital, cerujano,
trempano y juente
y luego añide
que en la catedral
siempre pedrica un flaire.

 

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Coplas picarescas de Nogalte (ii)

Y enlazando con las anteriores picarescas y aprovechando que es San Valentín, aquí van otras:

Desde que te fuiste, Pepe,
el huerto no se ha regao
la hierbabuena no crece
y el perejil se ha secado.

 

Una vieja de cien años
y un viejo de ciento trece.
Le dice el viejo a la vieja:
«Todavía se me estremece».

 

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Coplas picarescas de Nogalte (i)

Y si en Nogalte hay coplas sobre la suegra, es porque tampoco faltan las picarescas:

A mi no me gustan las viejas
que tengan la barriga arrugá,
pero si tiene pesetas
échamelas para acá.

 

Margaritilla preciosa
me dio un anillo,
yo me lo puse
en el dedo «margaritillo».

 

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Diario de Navidad (ii)

Me despierto cuarenta veces desde la noche anterior y vuelvo a intentar dormirme una y otra vez. No hay manera. Para arriba. Suena el teléfono. Andrés me ha enviado varios mensajes para planear la noche y yo sin saberlo. Barceló mismamente, le digo. Sabe que como sea el Capitán Morgan de la otra noche les rompo la botella en la cabeza. Ganduleo oyendo unos charts para estar animado. Mando tropecientas difusiones por Whatsapp con los típicos mensajes ingeniosos de la época. Ceno. Uvas. Zapatos, correa y guantes a juego. Arreglado pero sin traje. Tiramos para la primera parada de nuestra larga noche. El mítico chino. En Príncipe de Asturias nos convidamos y saludamos a unos a otros. Me siento mayor entre tanta falda alta y escote bajo. El Cuco aparece para hacer unas de sus cucadas, se marcha y aparece un amigo suyo que creía que estaba con nosotros. Pues ya que estás quédate, que te sacaremos punta. Cambiamos a la Cuesta de la Baronesa. De camino unas gitanillas con aspecto acalorado en la puerta de Santa María retan a bailar a un amigo y allá que él obedece. Como aparezcan sus cuarenta primos ya correrás más de vuelta. Muchas más caras conocidas y de edades similares. Menos crías y más señoritas. Saltamos de un lado a otro y acabamos con unos amigos que llevan a alguien que no conozco que empieza a hacerme terapia del amor. Psicólogo para variar, aunque gracioso. En nada están cerrando los locales, de a los que ninguno he entrado aún. Emigramos al Telar. Esta noche sí que lo pillo abierto aunque con cola. La música parece de lugar popero, pero ponen el Hey girl hey boy de los Chemical […] (continuar leyendo)

Coplas de la suegra de Nogalte

Del mismo cuaderno sobre las coplas de amores de Nogalte, toca también el tema de la suegra. Yo como no la tengo allá que las comparto sin temor a ningún sartenazo.

Tiene mi suegra un diente
y con él me muerde.
Mala pedrá le peguen,
que se lo quiebren.

 

Mi suegra me quiere mucho
y yo la quiero a ella;
ella, que me parta un rayo,
y yo, que la parta a ella.

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