Agua sí, agua no

¿Qué le pasa a los políticos murcianos con el asunto del agua? ¿Hasta donde están dispuestos dejarse pisotear por sus compañeros de partido de otros lugares de nuestra España? Porque ya les queda poco más que poner a disposición de sus gerifaltes estatales. Hoy me paso por laverdad.es y me encuentro con que «El PSOE aprueba la reserva de 4.000 hectómetros con el apoyo de CiU. El PP se abstuvo en la votación del texto socialista, que supondría la muerte del Trasvase Tajo-Segura». El PP ahora ya ni vota en contra defendiendo nuestros supuestos intereses, y los populares y socialistas murcianos supongo que miran para otro lado, sobre todo los socialistas, que cierto dirigente parece mentira que sea de Torre Pacheco y se suponga que sepa lo que es un bancal.

No se puede ir por un lugar prometiendo algo contrario a las promesas que haces por otro sitio. Como poder se puede, no es imposible si eres político, porque una persona con honradez y palabra no hace eso. Pero ya sabemos que el erotismo del poder es muy buen seductor, ¿eh Ramón Luis?. Todo sea dicho, su famosa promesa de hace tiempo de que mientras él sea Presidente de la Región no se hará el acceso Norte a La Manga del Mar Menor sí que la sigue cumpliendo, intereses que se cuentan que tiene por otras zonas de Murcia sabrán, pero con el asunto del Estatuto de Castilla-La Mancha y el agua parece que lo siguen engañando de manera consentida, a pesar de que sabe lo que piensa gran parte de su pueblo.

Cada vez entiendo mejor el sistema político inglés, y tristemente también la razón de ser de los partidos independentistas/nacionalistas que se dedican a diario a destruir y parasitar al resto del Estado en virtud de su bien propio. Como no le pedimos cuentas a nuestros políticos que supuestamente nos representan en el Congreso, aunque alguno cabeza de partido por aquí en las últimas elecciones no tuviera nada que ver con la Región de Murcia —para que se le caiga la cara de vergüenza a más de un murciano de su partido—, pues así seguirán las cosas y la casta política, disfrutando y viviendo de nosotros a su antojo.

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