Sobre el trovo

Sobre el trovo sé desgraciadamente lo justo. Hay otras zonas de España donde por hacer cualquier subnormalidad, más allá de lo que serían subvenciones irrisorias, se reciben muchos billetes de la administración y en las escuelas casi se obliga a los chiquillos a que aprendan tales menesteres. Pero yo vivo en la Región de Murcia, donde para según qué cosas atamos a los tusos —cotidianamente llamados tuuuuuuusso— con blanco, morcón o rollitos de San Antón.

Ahí están la Asociación Trovera José María Marín y la Cuadrilla de Aledo que con mucha paciencia van consiguiendo, entre otros muchos colectivos afortunadamente, que la costumbre se mantenga en el levante y alrededores. En las fiestas de casi cualquier lugar del Campo de Cartagena o fiestas de cuadrillas, según la zona. Cada cual a su manera pero conservando algo tan bueno y bonito como es la magia del trovo, con sobrada picaresca, tirándose al cuello entre los guiones o denunciando situaciones.

Para mi el trovo es el arte de hacer poesía oral improvisada. Todo un arte porque si ya de por sí la poesía tiene su aquel, improvisarla sobre la marcha en una controversia de una velada trovera se complica más entavía. Aunque si bien es cierto que no todas las veladas son iguales al igual que hay diferentes métricas, rimas y por supuesto troveros [laverdad.es]. Que no trovadores, como siempre me ha insistido mi amigo Diego Ortega El Molinero. Él por ejemplo y su amigo El Taxista utilizan modalidades y temáticas según caen en la velada, para que sean cantados con una guitarra de fondo. Sin embargo la Cuadrilla de Aledo, en lo que a trovo se refiere, el Tío Juan Rita suele cantar cuatro versos con los que guisca al Nieto o al que se atreva a acercarse, con clarinetes no del todo normales que pasan de padres a hijos, guitarras, bandurrias, pandereta y demás al fondo. Estos instrumentos tocados por un personal que al final de cada estrofa hacen los coros.

Así pues en cada lugar de esta Región, que en Almería, Albacete, Alicante, Granada y parte de América desconozco el asunto, hay grandes diferencias entre unas interpretaciones y otras. Unas con aspecto de más serias, confundibles con el flamenco y de con más mala leche —que por algo es Cartagena y La Unión— que otras, pero igual de valiosas. Trovalia tiene su punto como también lo tiene la fiesta de las cuadrillas de Barranda. Y para muestra de diferencias entre la poesía elegante y sutil y la digamos que molona de ahora este vídeo de troveros vs. raperos en Lorca. Yo tengo tan claro con lo que me quedo como que si el trovo fuera del mismísimo centro de la mismísima Murcia estaría más mimado por los gerifaltes.

Unos vídeos de regalo:

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