Buscando a David

Las experiencias de compartir piso son fuente inagotable de situaciones anecdóticas en su mayoría. Fe de ello puede dar un servidor, pero mejor aún un amigo que de vez en cuando rememora en alto los mejores momentos vividos en el último piso que compartió, entre otras personas, con una chica de lo más peculiar y cuyas historias protagonizan las siguientes minihistorias.

Con frecuencia, los compañeros de piso le adivinaban lo que había comido. Se cruzaban por el piso y le preguntaban que si había comido macarrones, por ejemplo. A lo que ella, cada vez, se mostraba bastante sorprendida de cómo eran capaz de acertarlo. Y es que si ella había comido macarrones y le habían sobrado algunos, metía el plato tal cual, de manera que si no se los encontraban los compañeros lo hacía el fontanero en una de sus múltiples visitas. Por lo visto ella no captaba lo que le querían decir.

De entre sus cualidades más nobles destacaba su hospitalidad. Una noche de fiesta, ya en la conocida popularmente como hora de la presa débil, […] (continuar leyendo)

Egipto y Grecia en el MAN

Bueno pues hoy he estado en el Museo Arqueológico Nacional visitando las zonas relativas a Egipto y Grecia y os voy a contar un poco. La idea ha sido de Jaime, un historiador que a menudo ofrece visitas guiadas por Madrid [enlace del evento], que nunca nos decepciona y que siempre logra que aumentemos nuestros conocimientos de una manera bastante amena.

Primero hemos visitado el sector dedicado a Egipto. Cuenta con variedad de amuletos, inscripciones (jeroglíficas, hieráticas y demóticas), vasijas, utensilios de la vida cotidiana, figuras, momias, sarcófagos, vasos canopos,.. Con un detalle del que podemos enorgullecernos, como es el hecho de que la mayoría del material expuesto pertenece a donaciones recibidas por colaborar en investigaciones en el propio Egipto, y no del colonialismo o expolio que exhiben los museos de otros países. Pero Jaime ha querido sobre todo que descubramos otra cara de la civilización.

A menudo, y fundamentalmente motivado por el cine, pensamos que en el Antiguo Egipto vivían todos en el desierto, la mayoría de la población esclava de su señor, el sexo femenino no pintaba nada, eran bastante guerreros,.. Y sin embargo […] (continuar leyendo)

La feliciana atormentada

No domina los tiempos ni la oratoria como la misinda. No parece tan sospechosamente ocupada como la coleccionista. No necesita como la posesiva. No piensa en todo como la calculina. No es una reina de la estrategia como la terrorista sentimental. Ha tenido un pasado terrible del que ha salido gracias a algo en torno a lo que ahora gira su vida. Es la feliciana atormentada.

La feliciana atormentada, y esto es de agradecer, no desembucha de primeras su pasado ni estilo de vida. No agobia. Aunque se muestra distante y únicamente da que sospechar el hecho de que parece que intenta protegerte de algo y que va bastante a su bola. Pero la suma de tu curiosidad con la de su confianza, bastante rápida, irá descubriendo el pastel.

La feliciana atormentada alardeará de tener un pilar básico, que bien puede ser la religión, que te predicará mejor que un sacerdote recién salido del seminario. Esto le aportará un voto extra de confianza que se puede convertir en una debilidad para ti, porque confiar en algo inestable que aún no conoces se puede volver en contra de tu propia estabilidad.

La feliciana atormentada acabará desembuchando […] (continuar leyendo)

El Bosco. Exposición del V centenario de su muerte

Detalle del Jardín de las Delicias

Detalle del Jardín de las Delicias / Wikimedia.

Bueno, pues hoy he visto en El Prado la exposición del Bosco con motivo del V centenario de su fallecimiento y os voy a contar un poco. Como diría Ángel Sanchidrián, pero sin su don para contar las películas ni haber sido exactamente en el presente día.

Con una iluminación focalizada en las obras con la que cuesta leer el folleto del museo si no es justo delante de ellas estorbando al resto de visitantes, y la climatización como si estuviera en modo eco, no comparto plenamente el montaje que ha hecho el museo para la exposición. Pero he de reconocer que en otros aspectos se lo han trabajo bien, como el hecho de haber reunido tantas obras de un artista de las características del Bosco y con las controversias sobre las autorías de unas cuantas de ellas.

La primera sensación que tuve […] (continuar leyendo)

El tío del mulo

Este verano he visto bastante debate en algunos círculos acerca de lo idóneo o inapropiado de regular la presencia de perros en las playas. Pero hubo tiempos y no tan lejanos en los que un chucho era el animal más normal que podíamos encontrarnos. Tintoreras como la de este verano en Bolnuevo al margen, antes había quien se metía montado en su mulo.

Corrían los noventa en un soleado día por las playas de La Marina. Con una buena cantidad de bañistas, todo parecía marchar con normalidad, hasta que a lo lejos hubo quien empezó a divisar cómo un hombre se acercaba montado en su mulo. A lo mejor estaba dándose un paseo, debieron de pensar. Pero en realidad el perla quería más que eso.

Se fue acercando a la orilla a lomos del mulo. Tanteó el agua con unos paseillos remojando las pezuñas de su equino. Algunos bañistas empezaron a temerse lo peor entre risas y algo de mosqueo, y no fallaron. Por lo visto debía de tener calor el animal —el mulo también—, que el jinete de dudoso saber hacer se puso flamenco, bien erguido, y empezó a meterse más adentro, poco a poco, hasta que el mulo iba nadando entre los bañistas.

La gente empezó a abuchearlo con gritos de ¡fuera, fuera! Pero con la arrogancia del dueño y el agravante de que el mulo tuvo tiempo de hacer sus aguas mayores, el público de la función fortuita pasó del ¡fuera, fuera! a frases peor sonantes y que tuvieron que hacer pensárselo dos veces al elemento.

Ante tal semejante faena y en vistas de que el hombre llevaba las de quedar peor que Cagancho en Almagro, se salió y se perdió de la vista de los bañistas lo más rápido que pudo.

Liderar y contagiar

Hay personas que tienen el don –al menos para mí– de transmitir confianza y liderazgo con sus movimientos. La manera en que levantan el brazo, lo flexionan, la suavidad con la que rotan la muñeca, siempre la postura correcta de los dedos y la combinación con la que ejecutan todos estos movimientos. Hacen que la forma en que me invitan a pasar a una reunión, en que me transmiten su confianza con un problema, en que piensan en voz alta o incluso en que me reprochan algo quede con respeto, intención constructiva y diría que hasta bello para la vista.

A simple vista puede parecer que son personas que sólo se mueven con lentitud, pero esto permite a la vez que sus gestos sean vistos con mayor detenimiento, que haya más tiempo para apreciarlos, que parezca que siempre controlan cualquier posible nervio. Incluso es algo que gusta en el profundo aspecto de la palabra y que me resulta muy curioso, porque creo que una pizca más de lentitud en sus movimientos podría ser visto como algún retraso psicomotriz.

Cada vez estoy más convencido de que es algo con lo que se nace, aunque no sé si acaso tiene una manera más concisa y concreta con la que referirme. Personas presentes en casi cualquier aspecto y responsabilidad, como con un don para saber liderar y contagiarlo, pero al que no siempre le dan oportunidad de ser usado.

De cuando todos los coches eran en silencio

Si usted es un amante de viajar tranquilo, pero no hizo trayectos de larga distancia en el ferrocarril español cuando Renfe Depredadora Operadora era la RENFE, se perdió unas placenteras experiencias. Créame. Sobre todo en el aspecto del silencio, ya que en los últimos años el escándalo abordo ha aumentado hasta el nivel de que desde julio 2014 hay servicios que cuentan con el coche en silencio. El motivo es evidente: la educación.

Renfe 352-001-2 «Virgen del Rosario» 2001-T con Talgo III. Madrid—Chamartín. Octubre 1992 /Falk2.

Renfe 352-001-2 «Virgen del Rosario» 2001-T con Talgo III. Madrid—Chamartín. Octubre 1992 /Falk2.

Con el término antiguamente podría retroceder mucho, pero no es necesario. Me basta con remontarme a la década de los ochenta o incluso quedarme por los noventa para recordar viajes en el Talgo III con más silencio que en el llamado coche en silencio de ahora, que a veces parece el mismísimo de la Bernarda. Y eso siempre y cuando lo haya, porque la operadora los pone en sus servicios que son motivo de orgullo, no en los que circulan por defenestradas zonas de España, con trayectos de mayor duración y por tanto en los que el silencio se agradecería aún más.

Como pequeñajo inquieto y travieso que era, siempre intentaba zafarme de los brazos de mis padres —a veces lo lograba— para pasear por los coches apretando todo botón cuanto viera y dándole conversación a los viajeros. Ponía colorao a cualquier padre, pero creo que poco en comparación con lo que ahora molestamos a los viajeros. Indistintamente de la edad que tengamos.

Los móviles. De los inventos que más han revolucionado nuestro estilo de vida en las últimas décadas y que mejor nos sirve para avisar si vamos con retraso. Pero hay que lidiar con los factores adicción y sordera […] (continuar leyendo)