Apodos con mala leche

Un apodo, mote, alias,.. nunca suele sentarle bien al sujeto al cual se le pone. Pero dentro de las posibilidades siempre los habrá con una mala leche y/o estupidez destacable y sin que les falte un artículo determinante delante. Además de que en todos los colegios se crean con mucha holgura, en los pueblos y localidades pequeñas suele ser donde estos perduran incluso de generación en generación. Y para muestra unos ejemplos:

  • Los risas. Aplicado a los descendientes del ya difundo abuelo que padeció de una parálisis facial que le afectó a la boca. Ésta le provocaba el gesto en el rostro de como si se estuviera riendo.
  • El asesino. Utilizado para referirse a un huerto en el que hace muchos años alguien fue asesinado. Pero como el huerto del asesinado sonaba raro a los chismosos, hicieron ese cambio de apariencia insignificante pero de aparente cambio de titularidad de la propiedad.
  • Los muertos. Delicado apodo donde los haya, para aludir a una familia de la que cuentan los corrillos que un antepasado iba en el ataúd del cortejo fúnebre hasta que empezó a golpear el féretro. Tuvo suerte y se salvó aquella vez cuando otros muchos acababan arañando sin éxito el interior de caja. Eran otros tiempos, sin las 24 horas de espera que ahora vemos tan normales.
  • El millones. […] (continuar leyendo)