Lado del cliente

Cuando me preguntan acerca de mi preferencia personal por las aplicaciones programadas en su mayoría en el lado del servidor sigo sin saber dar una respuesta. Puedo dar un capazo de razones sobre accesibilidad, confiabilidad, consistencia, estandarización, seguridad y demás, pero el motivo por el que un día la balanza del aprender se volcó hacia el lado del servidor no lo tengo muy claro.

Estos días me lo he estado preguntando a diario, ahora que como algún día temía, he llegado a la situación de que sobre lenguajes en el lado del cliente apenas tengo idea y parezco un papanatas en el desarrollo de aplicaciones web. Casi no recuerdo nada de JavaScript y cuando me encuentro AJAX, jQuery o Mootools siento un escalofrío porque no tengo ni idea de cómo se programa en ellos.

La ignorancia en el asunto puede ser fruto de los famosos iconos amarillos de advertencia de las versiones antiguas de Internet Explorer en cuanto a los scripts, de las conexiones lentas de antes y que el cliente tenía que recibir la cantidad de bytes justos para poder acceder rápido a la información, de los desarrollos de los navegadores sin consenso interpretando cada cual el JavaScript como le venía en gana, de que las máquinas de los clientes eran lentas,.. A Saber.

La cuestión es que ahora parece que la compresión realizada por el propio servidor web, el uso de caché con moderación, creación de funciones dentro de la propia base de datos, miniminización del número de consultas, un sitio accesible desde Internet Explorer 6 hasta el ultimísimo Chrome cumpliendo las recomendaciones de los estándareso, evitar el uso de unidades fijas, generalización de la interfaz de conexión a la base de datos, uso de bind variables, optimización de las imágenes usando formatos adecuados y algoritmos de compresión, etc, ya no importa tanto. Ahora todos hemos de confiar en que los usuarios de las aplicaciones web son gente responsable, con buena fe, conexiones y equipos potentes, pantallas enormes con resoluciones grandes y varios navegadores web instalados y con permisos en los ordenadores para actualizar e instalar cuanto sea necesario. Dicho en otras palabras: minimizar el procesado en el servidor y dejarle al cliente todas las tareas posibles; compartir el uso de los recursos necesarios para acceder a la información.

Lo único que me alegra de todas estas tendencias de ahora es que para según qué objetivos ya se pueden esquivar los zampamemorias de Flash y Java, aunque si el JavaScript no se usa con mesura y contemplando a los navegadores más utilizados también hace de las suyas.

¡A aprender JavaScript y jQuery se ha dicho!

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