Recordando el Talgo Cartagena-Madrid

Locomotora RENFE serie 354 008-5 «Virgen de Monserrat» en CartagenaEn los últimos meses con motivo de algunos viajes a Madrid me he ido acordando de cuando de pequeño me hinché a viajar en el Talgo. Porque Renfe podrá llamar ahora a estos servicios que si Altaria, Alaris, Alvia y no sé cuantas formas más, pero en Cartagena a este se le llama «el Talgo a Madrid», que de hecho aún siguen siendo coches de la marca Talgo.

Mis recuerdos se remontan a cuando era bien chiquitajo, con el que para mi siempre será el mejor Talgo y símbolo de la marca, el Talgo serie III, con sus distinguidas franjas grises y rojas, las ventanillas redondas de las puertas y esas locomotoras de la serie 352 ó 2000T con una señora bocina como es de merecer. La estación de Atocha por aquel entonces estaba algo menos arreglada que hoy en día, si es que se le puede llamar arreglo a ese hormigón al descubierto con sensación de a medio terminar de ahora, pero por supuesto lo que más recuerdo son los cambios de vía que hacían a última hora, cuando los pasajeros estábamos ya abajo al pie de la vía cinco esperando la llegada del tren y de repente anunciaban que iba a entrar por la cuatro —curiosamente actualmente siguen siendo más o menos las mismas vías por las que se coge—. Sin olvidar tampoco que no había personal de Renfe ayudando a minusválidos, ni a ciegos, ni a personas mayores ni a madres que viajaban con pequeños a subirse al tren ni tampoco con las maletas, ni tampoco el nerviosismo que me causaba esa estación acostumbrado a la de Cartagena que siempre era de fin de trayecto, motivo por el que creo que siempre me gustó más la de Chamartín que Atocha, además de ser más bonita. Eran trenes con un precio algo caro, como hoy sigue pasando —aunque en comparación con otros países de Europa sale barato el asunto—, por los que los pequeñajos nos escapábamos en cualquier descuido de nuestras madres a pasearnos por el tren dando conversación a los pacientes pasajeros, unos más simpáticos que otros, y pasando de vagón en vagón con alguna puerta exterior abierta en alguna ocasión hasta que algún adulto con conciencia o el revisor pasase por ahí y la cerrase. Unos coches en los que ponían películas o documentales en una pantalla por vagón y que creo que desde una cinta VHS, a veces con fragmentos que se veían con rallas de tantas veces que habían reproducido esas antiguas cintas. El coche cafetería, con una barra que tenía los bordes sobresalientes para impedir que con el traqueteo se saliesen de ella los vasos y platos y con unas banquetas forradas de cuero y ancladas al suelo del vagón —la memoria que tenía con unos cinco o seis años me puede estar traicionando 🙄 —.

Con unos catorce años pude viajar por vez primera en el Mare Nostum Cartagena-Montpellier y el Joan Miró Barcelona-París, que me gustaron bastante, después de ocho años sin subirme a un tren descubrí qué era eso del «Talgo Pendular». Y ahora tras un parón de diez años, hace poco he vuelto a viajar en Talgo, algunos incluso más antiguos que los de hace diez años, de la serie 4 ó 5 puestos en servicio a partir de principio de los años ochenta —ya pendulares—, ya repintados, aunque frecuentes por nuestra región desde hace menos años que los que tienen. Unos coches de Talgo que normalmente van remolcados por una locomotora de la serie 354 de Renfe, como la «Virgen de Monserrat» de la foto, entregadas entre 1983 y 1984, para que todo el tren sea de la época y no romper con la imagen habitual que da la Región de cementerio de trenes de toda España. Que aunque no en este trayecto, se nota más en el Mare Nostrum del que hice también uso hace poco cuando en Alicante vi como cambiaron la locomotora eléctrica por una diésel. La verdad que nuestros políticos podrían perfectamente promocionar las estaciones de por aquí para rodar películas basadas en los años ochenta o incluso de los cincuenta, aunque esto ya requeriría cambiar el material rodante actual por maquetas, pero en las estaciones no haría falta ni decorados adicionales.

Quizás algún año tengamos ya eso que llaman «tren de altas prestaciones», que lo mismo será un Talgo 250 repintado con el diseño que Renfe use y ya desgastado por el resto de vías españolas.

Y a cuento de todo esto entre recuerdo y recuerdo hice unas fotos en Chamartín y otras en Cartagena para que dentro de otros veinte años pueda recordar lo que ahora circula por nuestra península teniendo imágenes que acompañen a la memoria, que en los ochenta y noventa no era tan barato hacer fotografías. 😀

3 pensamientos en “Recordando el Talgo Cartagena-Madrid

  1. que pena que hayan cambiado nuestros entrañables talgo III(a madrid),por unos impersonales alvia(hablando de la relación alicante-madrid).por no hablar del ronroneo de las 333 originales(daba sensación de poderío),por las 334(con otra sensación un tanto opuesta).parece ser que los años dorados de renfe han pasado a la historia.un saludo desde alacant.

  2. Bueno. Mi opinión es diferente al respecto de la locomotora 354. Partiendo de la base que los trenes se fabrican y compran para una vida mínima de 30 años (en Europa más), la 354 todavía se puede considerar una locomotora actual. Más aún si se considera su prodigiosa mecánica y prestaciones, sinigual todavía en los ferrocarriles españoles. Su retirada prematura y el futuro incierto de las 3 supervivientes de la serie, son para mí motivo de desencanto. Esta máquina será mítica por siempre. De hecho se la echa de menos en Cartagena, pues las modernas máquinas de la serie 334 no son capaces de igualar los tiempos que conseguía la 354.

    Saludos desde la Ciudad Minera y Flamenca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *