Quizás porque «lo heredado no es robado» tengo el vicio de guardarlo todo, y entre ello la caja del ordenador portátil y la del teléfono móvil. Y lo que para cualquier mujer, ya sea abuela, madre, esposa o hermana pueda resultar una batalla, para el/la dueño/a de estos objetos y similares puede ser una esperanza si lo pierde.
En el caso de los móviles cada uno va identificado de manera única con el IMEI, que lo suelen llevar en alguna pegatina de la caja, en alguna pegatina por detrás donde la batería en el caso de que no sea algo como el superchachiPhone y también él mismo nos lo puede mostrar si le tecleamos *#06#.
En el caso de los portátiles el número de serie suele ir también indicado en alguna pegatina exterior de la caja, por la carcasa inferior del propio ordenador e incluso algunos tienen su manera de que nos sea mostrado en la pantalla, pero eso ya varía según la marca.
Es un tema similar al del bastidor de los coches, la IP, el DNI,.. Que a la gente se le suele escapar conservar y como de costumbre se acuerdan ya cuando Santa Bárbara truena, con lo útil que pueden resultar esos números y/o letras en caso por ejemplo de que nos roben el móvil o cualquier otro objeto con esta identificación inequívoca y vayamos a la Policía, que nunca se sabe si puede volver a aparecer en alguna redada. 😀
Por supuesto que estas cosas son falsificables, pero algo es algo…
PD: Gracias Juanjo por el consejo 😉

. Y para arreglar estas aceptaciones de gente por quedar bien, o esconderle información según a quien, nos sirven las listas de amigos si se trata de Facebook, que valen hasta para esconderse en su chat de según qué lista —toma nota Rocío que eso te gusta 😛 —. En el caso de Tuenti lo siento, todos los amigos tienen de momento los mismos privilegios. Evidentemente con esta solución, si la aplicamos de manera muy restrictiva, a quien/es estemos negando determinado material se puede llegar a dar cuenta porque tu Facebook le parezca el más aburrido y callado de todos sus contactos.