Comunismo de pacotilla

Hoz y Martillo Hoy me ha pasado un amigo una noticia acerca de una sentencia de esas que intuyo que tiene que dar gusto leer. De las que se intuye que ponen de vuelta y media a quien se juzga, llegando a poner en duda el conocimiento que tiene el individuo acerca de lo que reivindica. «El juez dice al alcalde de Puerto Real que la II República lo habría encarcelado» [elmundo.es]. Efectivamente se trata del comunista moderno de José Antonio Barroso, que llamó corrupto al Rey.

Creo que comentar la noticia de la sentencia sobra, pero me ha encantado ese repaso de conocimientos sobre la II República que el juez le mete al comunista este.

Historias como esta me recuerdan a aquella anécdota que me contaron que ocurrió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. Sí, esa de tanto prestigio llena hasta no hace tanto —aunque alguno queda aún— de profesores que se creían casi dioses, que alguno incluso era famoso por su misoginia en clase. Hace unos años, cuentan, que en una clase de esta facultad un profesor acabó hablando del comunismo y de lo bueno que era para la sociedad —y parece ser que no era la primera vez que usaba el horario de clase para sus particulares mítines—, hasta que de repente una alumna rusa que andaba por allí se levantó y le rogó que dejara de alabar al comunismo si él no había vivido en un país comunista. Después de eso qué mejor que el profesor hubiera solicitado ir a dar clases por unos años a alguna universidad de China o Cuba, que seguro que se habría sentido en su salsa, pero no, por supuesto se quedó donde estaba, defendiendo pero en la distancia.

Yo considero que no es cuestión de que una ideología sea mejor que otra, porque la diversidad siempre posibilitará la opción de que se escoja lo mejor que tenga cada una, pero desde luego para ir reivindicando algo nunca está de mal saber de qué va el asunto. Es algo así como estos sandíos que afloran en sus todoterrenos diésel dejando humareda negra —pero ojo que la suya no contamina, como tampoco el motor de sus barcos con los que hacen protestas— cada vez que los reporteros de un periódico se acercan a un espacio natural en peligro y a los que luego ya no se les vuelven a ver las greñas por el lugar. Si se defiende una causa hay que defenderla desde lo más adentro de uno mismo, con el día a día. A mi tampoco me hace gracia un sistema en el que el que tengamos arriba del todo sea por ser hijo de, que para que esté viviendo a costa de los demás y encima sin ejercer el poder que tiene preferiría que fuera alguien que al menos hubiésemos podido elegir. Pero el pueblo español no es tonto, ha vivido ya bajo república y en las elecciones cada vez demuestra con más claridad como prefiere que arriba haya alguien que de estabilidad aunque tenga fama de «no hacer nada», o de lo contrario partidos como Izquierda Unida dejarían de ir en decremento en cuanto a votos, ¿no?. :mrgreen:

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