Reflector acústico

Antes de la invención del radar tal y como se conoce hoy en día, los ejércitos se las tenían que componer de otras maneras para poder detectar al enemigo y prepararle un recibimiento a su altura. Hoy se usa el radar para todo, incluso para recaudar dinero, pero en otros tiempos los ejércitos ya necesitaban de un sistema de vigilancia que les permitiera detectar al adversario más allá de hasta donde dieran los sentidos del vigía.

Descartado el sentido de la vista hubo quien se fijó en el del oído. Por ejemplo en el uso de trompetillas en el caso de personas que perdían audición, o el gesto tan natural de alzar la mano hacia la oreja en un intento de prolongar el pabellón auditivo cuando se quiere percibir mejor un sonido. Receptores acústicos que sirvieron de inspiración poco después de Maxwell y sus leyes del electromagnetismo (1864) para que se registraran en 1880 los documentos más antiguos sobre el uso de los reflectores acústicos.

En el caso de Gran Bretaña al primero se le llamaba topophone y se utilizaba para localizar buques en la presencia de niebla. Parece ser que ideado por Alfred Mayer, en sus comienzos el serviola se colocaba un yugo sobre sus hombros con un par de trompetas conectadas entre sí a través de unos tubos a sus oídos. Como si de un fonendoscopio para largas distancias se tratatase. En el momento en que los buques emitían sus señales para niebla este vigía giraba sus hombros en ambos sentidos para detectar la intensidad máxima. Con ello se lograba saber con cierta precisión en qué dirección se encontraba el otro buque respecto del serviola y evitar colisiones. El instrumento ya tenía por aquel entonces un aspecto bastante raro, pero nada comparado con lo que vendría a partir de la década de 1910 cuando el ejército británico se interesara por él.

Topophone del profesor A. Mayer (1880) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Topophone del profesor A. Mayer (1880) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Comprobada su eficacia en la detección de buques en la niebla se empezó a aplicar también para localizar artillería y aviación enemiga. Los primeros sistemas con este nuevo cometido empezaron a ser utilizados en 1914 en el frente oriental y el aumento en su desarrollo estuvo motivado principalmente por los ataques sufridos en Gran Bretaña por parte de Alemania durante 1915, y muy especialmente en 1917 con la cifra de cinco mil heridos.  Gran Bretaña necesitaba urgentemente un sistema de alerta temprana y los sound mirrors o acustic mirrors le iban a poder servir de algo.

Los experimentos comenzaron con un prototipo de 1.3m de diámetro que llevó a realizar un reflector de 5.3m esculpido en un acantilado en la costa Sureste de Inglaterra en julio de 1915. Fomentados por Mayer, éste consistía en la mitad de una esfera que contenía en el centro de la esfera teórica un cono con forma de trompeta conectado por unos tubos al operador. El micrófono ya existía por aquel entonces pero no sería implementado todavía. Gracias a la escala de los ejes horizontal y vertical dicho operador desplazaba el receptor por el reflector hasta percibir el sonido con la mayor intensidad posible, como hacía el serviola girando sus hombros, y estimaba el rumbo al objetivo detectado. En los experimentos del equipo de Mayer este reflector logró detectar un dirigible a 20 millas, unos 32Km, pero los del ejército británico no salieron tan favorables.

No obstante se construyeron varios similares al de cinco metros en la costa sureste, estuario del Támesis y costa oriental inglesa. Los siguientes instalados ya fueron enteramente realizados con hormigón, sin requerir de acantilados y capaces de detectar en octubre de 1917 un ataque aéreo en dirección a Londres dentro de un margen de entre 12 y 15 millas, unos 19Km y 24Km, como fue el caso de los próximos a Dover, Kent. Teniendo por tanto su buena utilidad a finales de la Primera Guerra Mundial a pesar de los inconvenientes iniciales.

Probablemente construido en 1916 y utilizado en la Primera Guerra Mundial en Kilnsea, Yorkshire del Este (GB) | Paul Glazzard @ geograph

Probablemente construido en 1916 y utilizado en la Primera Guerra Mundial en Kilnsea, Yorkshire del Este (GB) | Paul Glazzard @ geograph

Acabada la Primera Guerra Mundial los desarrollos en los reflectores acústicos continuaron, aumentando con ello la cantidad de grupos de trabajo como el diámetro de los propios reflectores, entre quienes destaca el doctor William Sansome Tucker. A finales de 1923 se pusieron en marcha unos de casi siete metros de diámetro que fueron capaces de detectar un avión a doce millas. Mejorados éstos, en 1927 se propuso la construcción de una cadena de ellos en la costa sur de Inglaterra, pero antes de acabar las obras ya se habían perfeccionado otros de diez metros. Éstos últimos contaban con un ángulo ascendente sobre la horizontal y un habitáculo para el vigía desde el que podía mover el recolector acústico, no aumentaba el alcance pero sí la precisión. Sin embargo, pronto estos también fueron olvidados en virtud de otro modelo más grande que detectara actividad a más distancia. Tenía por tanto que ser capaz de reflejar longitudes en un rango de entre 5m y 6m y no de hasta 1m como ya lograba el de diez metros de diámetro.

Desarrollados por W. A. Tucker y construidos en la década de 1920. Denge, Dungeness, Kent | Simon D. Gardner @ Flickr

De izquierda a derecha: de 6m y 9m. Desarrollados por W. A. Tucker y construidos en la década de 1920 en el complejo Denge, Dungeness, Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) | Simon D. Gardner @ Flickr

Así pues los avances continuaron, tanto en tecnología dotando a los los reflectores de micrófonos como en tamaño, aumentando por supuesto. Mientras los tamaños no fueron exagerados se pudo contar con receptores móviles, pero al de diez metros le siguió un modelo que conceptualmente era de nueve metros de altura, sesenta y seis de largo y treinta de curvatura. Uno se construyó en la península de Dungeness con diez metros y una veintena de micrófonos. Estos de sesenta y seis metros llegaron a tener un alcance de 30 millas, unos 48Km.

Muro de 200 pies, unos 60m, construido en 1930 en Greatstone, Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) | yellow book @ Flickr

Muro de 200 pies, unos 60m, construido en 1930 en Greatstone, Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) | yellow book @ Flickr

Muro de 200 pies, unos 60m, construido en 1930 en Greatstone, Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) | Peeteekayy @ Flickr

Muro de 200 pies, unos 60m, construido en 1930 en Greatstone, Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) | Peeteekayy @ Flickr

Entre 1930 y 1935 la RAF utilizó los reflectores para la defensa aérea. Con los de sesenta y seis metros se vigilaba a larga distancia y se le indicaba a los operadores de los de siete y diez metros la dirección hacia la que tenían que escuchar. Los operadores hacían turnos de un máximo de una hora porque superado ese tiempo perdían la concentración. En 1935 se encargaron nuevas construcciones para proteger el estuario del Támesis y hasta se había perfeccionado su construcción en bloques para reducir los tiempos de puesta en marcha y abaratar costes, pero tal proyecto iba a ser cancelado en breve.

Los reflectores acústicos tampoco eran perfectos. Entre sus principales problemas se encontraba el ruido procedente de los buques que cruzaban el Canal de la Mancha y por supuesto el viento. Pero sin duda su mayor inconveniente fue la aparición del radar, que en julio de 1935 ya estaba detectando aviones a 40 millas de distancia, unos 64Km, y dando lugar a la cancelación del proyecto del estuario del Támesis. Un año más tarde, en mayo de 1936, los reflectores acústicos comenzaron a ser abandonados y hoy en día la mayoría han sido demolidos, excepto los últimos construidos.

Lo que queda del reflector de Warden Point, inicialmente sobre un acantilado. Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) abril de 2010 | Ian Yarham @ geograph.org

Lo que queda del reflector de Warden Point, inicialmente sobre un acantilado. Kent, Sudeste de Inglaterra (GB) abril de 2010 | Ian Yarham @ geograph.org

Sin embargo esto no fue algo concreto de los ingleses. También los utilizaron otros países y de diseños de lo más variado, especialmente los portátiles.

República Checa. Goerz. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ Flickr

República Checa. Goerz. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Alemania. Askania. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ flickr

Alemania. Askania. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Orejas parabólicas. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Orejas parabólicas. Museo Waalsdorp, La Haya (Holanda) | jeanbaptisteparis @ Flickr

Francés. Década de 1930 | jeanbaptisteparis @ Flickr

Francés. Década de 1930 | jeanbaptisteparis @ Flickr

Japón. Década de 1930 | Mister Wind-Up Bird @ Flickr

Japón. Década de 1930 | Mister Wind-Up Bird @ Flickr

Bolling Air Force Base, Washington D. C. (EEUU) | x-ray delta one @ Flickr

Bolling Air Force Base, Washington D. C. (EEUU) | x-ray delta one @ Flickr

Como dice M. Carrasco Sandino: mientras tanto, los reflectores acústicos continúan oyendo los ruidos que vienen del cielo, aunque allí ya no hay nadie para escucharlos.

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