Cuidado con donde pusiste la bandera

Ayer fue el Día de la Hispanidad. Mucha gente sacó honrosamente la enseña nacional a lucir en sus balcones, como ocurre en otros tantos países en su día nacional, por ejemplo en Suiza, y otra hasta salió a decirle al Presidente del Gobierno algunas cosas en persona.

Sin embargo hoy me he acordado por medio de un correo de mi amigo zAPo que en España todavía no se puede lucir la bandera en cualquier lugar. O mejor dicho, como poder se puede, aunque a muchos gustaría prohibirlo. Está mal visto. Todos sabemos la gran cantidad de ayuntamientos y demás edificios públicos en los que no cuelga la bandera nacional, la de España, la nación que está reconocida por el resto de naciones, pero hoy me gustaría recordar que ese odio no está sólo en esos edificios. Parece ser que también está entre la hierba, rocas e incluso en el aire por lo visto, como en el monte Gorbea, Vizcaya.

«Es una práctica habitual colocar la bandera española en maniobras», mal que les pese a los naZionalistas vascos incluso con la Guardia Civil también. Se les debe llenar el cuerpo de salpullidos cada vez que ocurre un hecho de estos, que al resto de la población española ni le viene ni le va, los ejércitos y policías se han de entrenar, pero la misión de estos políticos es dar el coñazo con idioteces, aunque deban padecer algún que otro espasmo orgásmico cuando algún mando o político sancionen a los responsables de poner una bandera en una maniobra en dicho monte vasco, en puesto de aliarse entre ellos para que la población deje de temer a los asesinos que se hacen llamar terroristas o libertadores vascos y los marginen, hablen, les señalen con el dedo cuando hagan un crimen en puesto de «callarse todos como putas» —expresión de un profesor que tuve—. Aunque claro, ya sabemos lo que les conviene que esa gentuza siga haciendo de las suyas. «Unos varean el árbol y otros recogen los frutos».

Que daño hace esto de enseñar una historia diferente y manipulada en unas comunidades autónomas de la enseñada en otras.

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