Evitando el ensañamiento sin despenalizar la eutanasia

Con respecto al anteproyecto de la ley reguladora de los derechos de las personas al final de su vida, aprobado el pasado viernes por el Consejo de Ministros, la Ministra Pajín hizo algunas puntualizaciones. Según esta eminencia de la medicina, sin haber estudiado nada relacionado con ella pero puesta a dedo en el cargo, con dicha ley no persiguen la legalización de la eutanasia en España, pero sí que se evite el ensañamiento con los pacientes y puedan morir dignamente. Algo totalmente desconocido en España —léase con ironía.

Aunque de todo hay en la viña del señor, precisamente de médicos deseosos por ensañarse terapéuticamente con los pacientes no podemos apenas presumir. Y menos mal. Estos encorbatados licenciados en leyes y números, con alguna excepción en químicas o asignaturas sueltas de derecho, que no tienen ni puñetera idea de sanidad ni de curar a personas, insisten en seguir viendo a los médicos como meros mercenarios de una profesión más en la que se pensarán que dos más dos siempre son cuatro. Se creerán que nada más entrar en cualquier hospital una persona en estado crítico y de la tercera edad ya se están dando tortas los profesionales por ser los primeros en ensañarse con el paciente; que los hijos van pensando en vengarse de los azotes recibidos de pequeñajos incentivando con billetes bajo mano al médico para que torture a su ser, supuestamente querido; o que cuando se tiene cáncer es obligatorio bajo pena de cárcel dejar que un médico nos lo cure. Pero esto no es así. Hace ya tiempo que se respeta el derecho de los pacientes a una muerte digna, o al menos así lo hacen todos los médicos con los que me haya podido encontrar —destaco—, que como en todo también hay malos profesionales. Unas veces con resultado feliz y otras con impotencia ante lo inevitable, han hecho todo lo que estaba en sus manos e intentando que el enfermo no sufriera. Sin olvidar tampoco a los que por la avanzada edad del paciente no querían iniciar el tratamiento correspondiente.

Mas esto parece ser que es lo que importa a estos políticos ahora mismo, sin dejar tampoco a un lado los costes de cambiarse de sexo según qué comunidad autónoma. Se ve que les da igual que en ocasiones sigan faltando ambulancias, los dientes sólo se arreglen por lo privado como según qué operaciones de la vista, hagan falta más médicos de guardia, las listas de espera sean interminables o sea necesario derivar pruebas a centros privados para intentar dar abasto. Lo principal para mejorar el país y la situación de sus habitantes es hacer una de tantas leyes que casi seguro que apenas introduce algo nuevo a las que estén. Bromeando con rozar la eutanasia, porque mejorar el sistema cuesta dinero pero reducir los pacientes y los cuidados que necesitan reduce gastos.

Lamento si ofendo a alguien con mis ideas de luchar por la vida. Somos libres de pensar, pero algunos políticos no podrían tener que jugar cómo lo hacen con las necesidades y deseos de las personas.

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