Hoy a los exámenes

Parecía que el verano no iba a llegarme nunca, pero ya está a la vuelta de la esquina, en una miaja de días. ¿Y qué anuncia a un estudiante nada mejor la cercanía del verano, a parte del calor? Los exámenes :mrgreen: La carita de sonrisa es porque aún no los he empezado, me faltan unas horas, pero ya no me volverá hasta primeros de Julio, en unos cuantos días, que tampoco tengo que ponerme cenizo.

Para esta convocatoria de Junio/Julio me ha sorprendido el consejo de un profesor para que nos hagamos con una calculadora programable porque nos ahorrará en el examen esos malos ratos con las operaciones entre complejos, conversiones entre formatos de expresión, etcétera -ha jurado que no saca beneficios de HP 😛 -. Por supuesto me ha parecido genial, pero casi ninguno de mis compañeros, ni yo, contamos con una y a estas alturas dudo que haya quien se la vaya a comprar, y es que ya no quedan apenas asignaturas de tener que hacer cálculos convirtiendo entre coordenadas o con fórmulas tochas. Las gracias de que no dispongamos de ellas, del ahorro económico -desde el punto de vista de lo que cuesta una, no de tener que repetir matrícula por ser torpe operando 😳 – se lo debo a esa gran cantidad de profesores que he tenido y que me han prohibido el uso de este tipo de calculadoras en exámenes. -gracias 😡 –

Aún recuerdo esos exámenes de asignaturas que prefiero no decir, no sea que en las que no apruebe ahora aparezcan de responsables en el siguiente curso, en los que el problema tenía un peso en el examen de 6 puntos. Hasta ahí parece genial ¿no? Si los problemas siempre son entretenidos. Eso hasta que sale la nota y veía que de esos 6 puntos me habían dado 2.5 y empezaba a darle vueltas, – a ver, si todo parecía estar bien…- Iba por lo tanto a la revisión porque exijan haber obtenido como poco la mitad de puntuación de cada parte y en los problemas me había quedado corto.

En la revisión descubría la gran generosidad de algunos profesores. «…pues cada apartado vale 1 punto, pero te has equivocado en el primero, de cuyo dato que había que obtener ya dependían los cinco apartados restantes….» -pues haber puesto un problema de un solo apartado, pensaba-. A punto por apartado, en el que me equivoque supone un punto menos, y ya en los siguientes aunque todo el proceso esté bien como he usado un dato erróneo pues la mitad de puntuación en cada uno. Y como una vez le dije a alguien en revisión «un dato erróneo, ¿y cómo podía yo saber en el examen que mi dato calculado era erróneo? ¿se lo pregunto a mitad en el próximo a usted?». Y ya pues lo típico de que es que no se te pueden dar los siguientes apartados por buenos porque quien los haya contestado utilizando el dato correcto merece la puntuación del apartado entero y yo no lo tengo igual porque no me da lo mismo a causa del dato erróneo.

Como una vez le dijo un compañero a una profesora “¿esto que es para ver si te cargas a alguno más?“. Sólo he visto un profesor a lo largo de toda la carrera que en los problemas de examen, como suele poner únicamente uno, y de 6 puntos -es la moda de los exámenes en mi carrera-, pues entonces en cada apartado dice algo tan sencillo y útil a la vez tanto para él como para nosotros como “tome como resultado del apartado anterior el valor xxxxx“. Y así ya, aunque en el anterior apartado hayas cometido una barbaridad, en el resto de apartados se puede volver a optar a obtener la puntuación máxima en cada uno.

Ahora, el motivo por el que casi ningún profesor toma esa medida… prefiero no opinar.

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