La Iglesia Católica a nuestro antojo

Eucaristía No entiendo por qué la gente hoy en día parece sumida en una moda por hacer la Iglesia Católica a su antojo. Como si fuera cosa sólo de España o de nuestro pueblo, como si fuera una institución de cuatro gatos que los pobres están desorientados y entonces otros cuatro iluminados, creyentes ellos en posesión de la verdad única, tuvieran que guiarlos en este mundo moderno. Pobres carcas piensan muchos. Pues que piensen lo que quieran, pero que dejen vivir a los demás como la Iglesia hace.

Muchos expertos, incluidos sacerdotes, atribuyen ese odio que se le tiene a la Iglesia a que hasta hace poco el ser católico en España era algo obligatorio. Y no por Franco, sino de unos cuantos siglos antes, de cuando reinaban los Reyes Católicos por ejemplo. Otra gente lo atribuye a la cercanía con el poder, y el suyo propio, que la Iglesia ha tenido a lo largo de la historia de España, como con el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y Las Cruzadas.

Pero para la gran mayoría, hablando ya de críticos ignorantes y no de historiadores, parece como si la Iglesia no la formaran personas, que como el resto de personas no están libres de equivocarse. La Iglesia ha pedido perdón varias veces por los desastres que haya podido causar en el pasado, pero claro eso a los ignorantes, que por desgracia encima no son ateos en el fondo, no les basta —¡ellos que van a creer en el perdón!—. Ahora tenemos la moda de los temas del preservativo y del aborto.

Así como si la Iglesia Católica fuese la única institución de carácter religioso que existe en el mundo que ve mal estas cosas, mucha gente, y cada vez parece que más, la critican porque no está a favor del aborto ni del uso del preservativo. Lo primero pues porque sí, para muchos la vida no existe hasta que alguien sale del vientre de su madre y lo segundo pues porque evidentemente se evitan contagios de SIDA —algo obvio lo cual comparto—. Y eso sí, que la Iglesia no exprese su opinión ni la trate de defender porque ponen el grito en el cielo y se mofan de ella —a quienes me niego a hacerles publicidad poniendo enlaces a algunos ejemplos—. Pero es que la Iglesia tiene unos dogmas mucho más antiguos que el descubrimiento del SIDA o las modas estas de ir echando polvos con todo quisqui y al día siguiente si te he visto no me acuerdo porque ni te pregunté tu nombre, que a quien no le gusten pues que no los escuche y punto, que el cura no va a ir a su casa a rogarle que sea católico a punta de crucifijo. La Iglesia defiende la protección del SIDA de la misma manera que antaño ha defendido otras enfermedades propias de transmisión sexual, porque para ella el sexo es con fin reproductivo, no placentero, que es el fondo de su postura que tanto ignorante, como tal, desconoce. Ya lo dice el párroco Don Miguel de San Fulgencio, que cuanto daño hace la ignorancia.

Existen también los musulmanes que, aunque no llegando a ver tan mal el aborto, tampoco les cae muy en gracia y no permiten que éste se aplique libremente en cualquier momento del embarazo. Ahora que ellos no ofician el entierro a los homosexuales ni los quieren enterrados en sus cementerios, por no hablar ya del cero a la izquierda que la mujer supone para ellos, una esclava en toda regla. Y el preservativo según parece no lo ven bien, que además entraría en conflicto con lo de que «El Islam anima a la reproducción y desalienta el aborto». Sin embargo no veo a los políticos ni resto de criticones de la Iglesia Católica que tenemos aquí decirle nada al Islam, más bien al revés, ¿por qué? le tendrán miedo… 😆

Otro día que se me crucen los cables hablaré sobre la costumbre de llevar al nene a un centro educativo católico aunque luego tanto él como sus padres no sean creyentes y consideren la Iglesia cosa de carcas, o sobre lo fácil que es criticarla para que luego haya residencias llevadas por monjas donde ellas mismas limpian el trasero a los ancianos y en invierno les falta dinero hasta para la calefacción. 🙄

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