Las nuevas tecnologías al servicio de los exámenes

pinganilloYo soy de una época más moderna, pero imagino aquellos tiempos en los que corregir exámenes tipo test con máquinas que detectaban el carboncillo de los lápices fuera lo más moderno, aunque hoy día se siguen corrigiendo muchos como toda la vida. Y por suerte, como los profesores son personas, también se siguen equivocando corrigiendo demasiado rápido algunas cosas, con mala sombra otras,.. de manera que en revisión siga habiendo una reducida probabilidad de aprobar :)

Pero los tiempos van cambiando, la sociedad de la información y demás. Cuando en alguna película de hace años salía alguien copiándose en el examen por medio de un auricular parecía demasiado raro, pero eso ya va cambiando, como en el ciclismo cuando empezamos a ver a Lance Armstrong con su pinganillo. Pero hace unas cuantas semanas en un tipo test nos decía el profesor que apagáramos móviles, dispositivos que utilicen bluetooth, agendas electrónicas, etcétera. Me extrañó porque era un pequeño examen test de 5 preguntas en el que los profesores nos vigilan al detalle, llegando a poner una señal de advertencia en los exámenes de algunos compañeros; a ver quien se atreve así a sacarse el móvil, porque no te lo dejan encima de la mesa evidentemente. Pero algo muy parecido a esto es lo que hacían los del programa ¿Sabes más que un niño de primaria? [lo explican en Trannia.com]

Y es que en otras universidades de más alumnos y fama que la mía dicen [por ejemplo en elmundo.es]que hasta se alquilan pinganillos, habiéndolos incluso inmunes a los inhibidores de frecuencia -lo que vale un pastón-. Por supuesto ya hay quien ha visto buen negocio en esto y no duda en ponerle nombre original a la web de venga [chuletapinganillo.es] y en eBay se hacen subastas [pinganillos en eBay]. Veremos a ver en una escuela de telecomunicación cuánto tardan en aparecer estos pinganillos -si es que no están ya 🙄 – y lo que duran sin inhibidores de frecuencia. Aunque siempre nos están diciendo que falta presupuesto, seguro que con algún aparatejo de los laboratorios se puede hacer algún apaño para meter ruido en las bandas de frecuencias sospechosas de usarse para estas cosas.

No se cuánto faltará para que a los exámenes se lleven esas gafas típicas de las películas de espionaje, que llevan una cámara incorporada que no se aprecia desde fuera. Lo cierto es que a este paso si algunos no regatean bien en los dispositivos puede llegar a salirle más caro el tejemaneje que la matrícula de la asignatura por una segunda vez también 😛

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