Los hijos de la Gran Bretaña

Con frecuencia hay personas de mi alrededor que me tratan de hacer ver que Gran Bretaña mola, es guay, sobre todo Inglaterra. Son puntos de vista de cada cual. Opiniones personales. La mía simplemente es que no los trago.

Sólo he ido por allí una vez, a Londres como no, y no estuvo mal, pero tampoco sentí espasmos orgásmicos por mi cuerpo. Prefiero una y mil veces volver por Suiza que por allí. Y ahora es cuando saltan las típicas críticas a los suizos por su neutralidad y famoso secreto bancario que tantos prósperos negocios les han propiciado. ¿Pero y los ingleses qué? ¿Qué han hecho ellos por nosotros?

Si me dijeran Alemania o Italia, me parece bien, pero los expertos estos en putearnos a lo largo de la historia… No me resultó fácil ver donde tienen enterrado a Lord Horatio Nelson, rodeado de banderas británicas de la época por supuesto, y en una distinguida zona de la Catedral de St. Paul, además de su estátua en Trafalgar Square. Se lo ganó a pulso el hombre y se quedó en Trafalgar como Churruca, aunque tampoco hay que desmerecer a Gravina ni al paisano Antonio de Escaño —que no enlazo a Wikipedia porque debiera tener delito leer los apellidos y no tener ni idea de quienes fueron— ni ningún otro que participó en aquella batalla salvo a los franchutes —otros que tal— que no quisieron hacer caso de los consejos de los españoles. Pero me ubico en el presente, incluso dejando al margen el peñón que tienen junto a nuestro país a modo de paraíso fiscal y taller lejos de sus islas para submarinos nucleares y que no quisieron entrar en el Euro.

En estos últimos días me ha sorprendido mucho la casualidad de que en el pago a los piratas somalíes del rescate de moda haya habido intermediarios de un despacho de Londres, que seguro que se llevan un buen pellizco de tal ilegalidad como supone en nuestro país el pago de rescates. Pero allí ya se sabe, es el país por excelencia experto en la piratería por práctica desde antaño aunque ahora ya la hagan en plan de guante blanco. Y encima, todavía más recientemente, ha salido a la luz otra casualidad que también se produce desde hace tiempo como son los encontronazos entre la Royal Navy y la Guardia Civil cerca de Gibraltar porque a los ingleses se la repampinflan los tratados. Parece mentira que haya españoles que aún no los conozcan. A hacer prácticas de tiro con una bolla roja y azul luciendo un sombrero hortera se tendría que poner nuestra Armada Española en donde esté el límite marítimo de la jurisdicción inglesa en Gibraltar.

Pero en fin, si en vistas de la imagen de nuestras Fuerzas Armadas que los políticos se trabajan a diario es normal que pasen estas cosas y las que aún queden por venir. Merece la pena ver una entrada sobre distintas versiones de un mismo suceso que El Mosquitero ha recogido. Me da mucha lástima, y no lo digo por decir.

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