Manía con las aceras anchas en Cartagena

Desde hace un buen tiempo vengo meditando, preguntándome a mi mismo, acerca de la supuesta manía que nuestra alcaldesa de Cartagena de ensanchar todas las aceras. Puede haber varias realidades, porque casualmente estos ensanchamientos en su mayoría se han producido, y otros tantos continúan, por zonas en las que se ha abierto recientemente un aparcamiento público, otras en las que los vecinos han conseguido que no se construya un aparcamiento subterráneo y otras en las que nunca se ha visto un volumen de gente por las aceras tal que falte acera. Cada día surgen nuevos ejemplos.

Por ejemplo en Ángel Bruna, donde las obras ya parecen concluidas, que han ensanchado las aceras el doble en cada sentido con el consiguiente perjuicio para aparcar el coche. Los pocos sitios que han quedado no están controlados por los gusanos —manera madrileña de llamar a los que trabajan para la O.R.A. que se pasan el día dando vueltas a la manzana—, aunque ya sólo les falta eso a los vecinos de dicha calle en  la que hay grandes edificios pero ahora no sé donde espera el Ayuntamiento que aparquen los ciudadanos. Además han dejado unas pedazo de aceras como si por la zona paseara un volumen de gente similar al que anda por el centro cada tarde de fin de semana. Han puesto un carril bici, eso sí, del que cuando se acerca a los cruces se pierde el rastro y no se señaliza qué ha de hacer el ciclista. Me gustaría recordar que hay muchos conductores que cuando ven a alguien sobre una bici esperando a cruzar en un paso de peatones pasan de largo y no paran. En fin, también cuentan que toda esa reforma y eliminación de un montón de plazas de aparcamiento es una especie de venganza contra los vecinos por lograr que no se construyera un aparcamiento subterráneo en la calle.

Otro ejemplo curioso, aunque no tan dañino con el tráfico pero sí que con el ciudadano que gusta pasear entre fuentes y árboles es el caso de la plaza de enfrente del Parque de Artillería, donde se cruzan la calle de la Serreta con la del Parque. La Plaza López-Pinto, aunque hasta le pueden haber cambiado el nombre como pidió la Asociación de la Memoria Histórica. El busto sí que ha desaparecido he visto esta tarde que continua en ella aunque más escondido. De momento los otros días vi que han eliminado un carril de coche definitivamente, dejando dos carriles estrechos que seguro que causan que algún conductor de camiones de reparto se acuerde de los parientes del que haya ideado el asunto, y han llenado la plaza de baldosas, bancos de cemento y cuatro arbolillos que hasta dentro de unos años van a dar sombra si acaso a las hormigas del lugar. Google Street View por suerte aún muestra como era antes, que como ya dije hace nada que sale la ciudad en él.

Y para no explayarme más mejor no hablo de la calle Real y el buen favor que le están haciendo al aparcamiento de pago de la Plaza del Par… 😆

2 pensamientos en “Manía con las aceras anchas en Cartagena

  1. Bueno ya voy poco a poco poniéndome las pilas con esto del Mac, de momento usando un nuevo lector de rss y ordenando un poco todo lo que será el futuro cono este ordenador.
    Un abrazo y sigo la ronda con mucha calma.

    • Yo sólo he usado alguno en algunas ocasiones, pero para lo justo de mirar el correo y tal. Para RSS uso Google Reader aunque con frecuencia me disgusta porque Firefox desplaza su contenido a tirones, un poco como hace la web del propio Gmail. Esta gente ya se sabe que meten JavaScript a manta. Quizás pruebe algún lector aparte o el del propio cliente de correo —Icedove, el Thunderbird de Debian—, pero en los tiempos que vivimos lo normal es tender a buscar movilidad y por tanto un lector de feeds alojado en la propia red te permitirá ponerte al tanto allá donde te conectes jeje.
      Suerte con el chisme de la marca del «pero mordío» jejeje

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