Relación alumno-profesor

La relación entre alumno y profesor de hoy en día ya no es lo que era antes. Ya no si se compara con hace cuarenta años, es que tampoco si se compara con hace diez años, por ejemplo. Y hoy me he acordado de ello a cuenta de ver este vídeo de la gente del programa de Vaya Semanita de ETB.

Si antes los alumnos nos tratábamos de poner como de víctimas del sistema con los profesores exigiendo día tras día sin excusas que les fueran suficientes, ahora la cosa ha cambiado y parece que son los docentes las víctimas del sistema educativo. Parece y en parte hasta realmente lo son [vídeo de los Batasunnis de Vaya Semanita]. Incluso los propios padres sabemos que están siendo unas auténticas víctimas en muchos casos como seña de la triste decadencia del sistema [vídeo de la autoridad de los padres antes y ahora de Vaya Semanita].

Los vídeos de antes son en tono de humor. Nos debieran de parecer exagerados y sólo hacernos reír, pero apuesto a que hay personas a las que no les hace ninguna gracia. Cuando yo iba a la escuela lo que el maestro decía iba a misa, fuera quien más se esforzaba de todo el colegio o tuviera un vicio con el tabaco que no le permitiera resistirse en cada clase a no mandarle ejercicios a los alumnos para salirse al pasillo a fumar. Pero al maestro se le respetaba porque como en el caso de nuestros padres, era el maestro y se merecía un respeto, fuera más tonto o más listo.

Sin embargo ahora la moda es a ver quien es el que hace más el subnormal. Como si se tratara de una competición de a ver quien es el más bravo de todos los astados de la ganadería cada día hay un capazo de alumnos que acuden a clase con esa intención. No importa si no aprueban ni el recreo, si el cartero siempre tiene alguna amonestación como motivo para echar algo en el buzón de casa, si ha sido denunciado por subir vídeos a YouTube en los que ha grabado cómo puteaba al maestro, si lo han pillado fumando porros detrás del pabellón del fondo del instituto, si ha tenido que ir la policía alguna vez a separarlo de alguna pelea en la puerta,.. Es el más chulo, o chula, de su clase y de parte del centro y eso es lo que importa. Y encima seguro que tiene unos padres tan modernos y ceporros que creen ciegamente en que su hijo no es el malo, es el centro escolar el que le tiene manía, y que cuando hablan con el tutor de su hijo lo tratan de intimidar para que no le mande deberes a casa porque el pobre zagal se agobia y pierde tiempo de andar por el parque bebiendo cartones de vino. Aunque también buena parte de ello la tiene la sociedad a la que a todo ahora le pone nombres raros a cosas que de toda la vida se han llamado de una manera más normal [vídeo de Vaya Semanita sobre invente un síndrome] —hoy estoy que no paro con estos 😀 —.

Cuando yo estudié, que aún no hace tanto ni aún he acabado, al maestro se le debía hablar de usted. Pobre del alumno que se le ocurriera gritarle o a hablarle con malas formas. Incluso si te pasabas podías acabar fácilmente en el despacho del director o del jefe de estudios, que eran posiblemente los lugares más temidos de todo el colegio. Cuando te mandaban una caterva de ejercicios había que hacerlos, sí o sí, y si no ya sabías que te arriesgabas a que tus padres se enteraran y te leyeran la cartilla. Los padres iban a las citas con el maestro a escuchar y hacer caso del maestro, no a decirle que su hijo era especial, más listo que los demás y que por eso parecía que era malo cuando en realidad es que se estaba aburriendo porque la lección era demasiado simple para su mente privilegiada. Al que pillaran fugándose, o intentándolo, del centro se la cargaba y bien. Y un sin fin más de cosas que cada cual recordará de manera diferente según de la quinta que sea, pero si no ibas al colegio se sentías raro, sabías que no lo estabas haciendo bien al igual que si descuidabas cualquiera de las obligaciones como estudiante.

Con frecuencia la gente me lo dice, sobre todo los que son padres y algunos abuelos, que la sociedad está decayendo. Que hay más gente mala que antes, mucha más. Está más que demostrado que el ser humano responde ante la disciplina para según qué cosas, como muchos comprueban a diario cuando acuden a la Administración para algún trámite y el funcionario de turno se ha tomado un descanso bastante más largo de lo que debiera para irse de compras, o está de baja por alguna chuminada de la que casualmente vuelve justo el día antes del comienzo de sus vacaciones de verano sin haber un sustituto y nos dicen que ya volvamos para después del verano. Pero como dijo Grande Marlaska cuando vino por aquí hace poco, es que sólo hay que ver lo que pueden ver los críos en la tele a las 4 ó 5 de la tarde… —para que luego hubiera antes quien criticaba los documentales de La 2 porque eran crueles—.

2 pensamientos en “Relación alumno-profesor

  1. Totalmente acertado, como de costumbre.

    El caso es que el problema de los niños sin educación, de la pérdida de poder de las antiguas figuras de autoridad que los educaban a ellos, es uno de los síntomas más terribles del camino que lleva la sociedad ahora. Es decir, de la estupidización de la gente, de dejarlos ser bestias acríticas, analfabetas, irrespetuosas. Imagínate la sociedad futura en que estas generaciones en creciente aborregamiento tengan que ser las que tengan que mantener a la sociedad con sus trabajos.

    Progresivamente, conforme se vaya haciendo a la gente más imbécil, generación tras generación, serán aún más fáciles de dominar y condicionar por parte de la élite que sí sea inteligente y sepa cómo funciona la cosa. Como hubiera dicho mi tatarabuelo: conti más mansas y’atontolinás estén las ouejas más fácil es pa’encarruchal·las po’ande quian los pastores que’anden.

    Un saludo, y gracias por arreglar lo de los comentarios xD.

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