Solidaridad

Solidaridad, una definición que traté hace unos días en tono crítico referente a los diligentes pero que acorde a la propuesta de Senovilla y Ángel Cabrera se merece una explicación más personal, el aspecto más importante de ella.

La Solidaridad es una de esas cosas, por llamarla de algún modo, que ni puedo tocar ni ver, pero que la siento. Es así, y casi cualquiera de nosotros la puede sentir con solo quererlo. La vida nos va poniendo a prueba día a día y en cada una de esas pruebas es posible demostrarla, sin darnos cuenta, es cuestión de hacer caso al interior, a eso que llaman conciencia que hoy en día parece que suena a cuestión de carcas y viejos.

Compartir de lo que me sobra con quien no tiene, o incluso aunque no me sobre, pero también querer ser cómplice del sufrimiento ajeno, tratando de entender los problemas de los demás e intentando ayudarles. No es simplemente compartir alimentos y objetos, también va de compartir conocimientos, querer de corazón que a quienes ayudamos aprendan a ser más felices, a vivir mejor, a sentirse orgullosos de sí mismos. Algo así como ese dicho que se refiere a enseñar a pescar a quien no tiene de qué comer en puesto de simplemente darle peces.

Pero la Solidaridad ha de ser voluntaria, salir de adentro, no ser impuesta. Imponerla es como el ejemplo de la caña, porque una vez pasa a ser voluntaria el odio de cualquier animal a las imposiciones hace que ya no se continúe por propia voluntad, y que quien la recibía pase a un peor por venir porque se acostumbró a que le era entregada por que sí. El acomodamiento y la Solidaridad no me parecen buenos amigos.

Todos hemos vivido esas experiencias de que alguien que ha venido pidiendo a casa luego ha dejado los alimentos que le han sido donados por alguna esquina porque realmente quería dinero. Las historias de padres que en lugar de buscar un trabajo digno tratan de vivir a costa de ayudas sociales que obtienen por la discapacidad de algún hijo que a veces incluso es fingida. Las personas de las que siempre conocemos algún que otro caso que se han quedado en paro y propagan orgullosas a los cuatro vientos que ojalá no les llamen para ofrecerles ofertas de trabajo mientras les dure el subsidio. Los pacientes que contribuyen a colapsar los servicios de urgencias de los hospitales con molestias que no son de urgencia. Los extranjeros que acuden a España para que les sean practicadas intervenciones quirúrgicas que en su país no cubrirían sus seguros médicos. Los narcotraficantes que se enriquecen, encima de manera fraudulenta, a costa de arruinar la vida a innumerables familias.

Infinitos ejemplos de abuso por parte de la sociedad del buen hacer y generosidad del resto de la sociedad. Personas a las que poco o nada les importan los demás. Personas insolidarias.

De pequeños nuestros padres nos intentan educar de la mejor manera posible, incluso en situaciones normales la educación la refuerzan los maestros y hasta profesores de universidad. Pero de nada valen todos estos esfuerzos de tanta gente si uno no quiere ser bueno, no quiere ser solidario. Así vuelvo al comienzo, de que la Solidaridad es algo que sale de lo más adentro de cada cual. Que de nada sirve que se haga por aparentar, por quedar bien, por salir del paso, tarde o temprano la conciencia de cada cual acaba haciendo recapacitar a cada uno aunque en algunos casos parezca que eso llega ya cuando han pasado a mejor vida.

Por tanto, para mi, la Solidaridad es gratis, cuesta mucho menos de lo que mucha gente piensa. No son impuestos, no son sonrisas forzadas, ni gestos por contentar a un tercero. Quien no la conozca o crea no entenderla que mañana cuando salga a la calle, que hay quien está en la calle siempre por carecer hasta de cobijo, se proponga hacer una buena acción, que apenas necesitará unos minutos para que la oportunidad lo sorprenda. Querer es poder, y la Solidaridad también, como que quien siembra recoge, aunque ésta no haya que practicarla esperando algo a cambio, al igual que aunque esto me haya quedado un texto enorme quien esté buscando mi definición habrá sabido hallarla si su interior así lo quiere.

PD: huy, ya he entrado en los minutos del día 9. Siempre llego tarde a todo. 😳

3 pensamientos en “Solidaridad

  1. Tarde,ja,ja,ja si nos llevabas mucha ventaja amigo.
    Gracias por todo y por tu amistad que también es voluntaria y gratuita, al final lo que cuentan amigo son las personas y poco más.
    Pronto os tendré a todos juntos, bueno a ti tres veces me parece,ja,,ja, menos mal que llegas tarde.

    Un fuerte abrazo y de verdad muchas gracias por haber estado ahí que eso si que vale mucho.

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