El gato reincidente

El gato al acecho

El gato al acecho

Llevamos unos días que casi podríamos decir que tenemos un gato. Lo mejor es que ni se le da de comer ni se le tiene habilitado un lugar donde aliviar sus necesidades. Pero lo malo es que no lo queremos y tenemos que estar atentos para que no se nos meta en casa.

Todo empezó hace un par de semanas. Volví a casa una tarde de domingo y alguien me dijo «se te ha escapado el gato». Sería por la calor o por dormir demasiado a cuento del fin de semana, que pensé que se estaba quedando conmigo. Después de que me lo repitiese entré en razón. Un gato había sido visto por la habitación y echado ipso facto. Pensé que sería algo casual. No le di mayor importancia.

Sin embargo al día siguiente pasé por la cocina de buena mañana y una barra de pan en el suelo con un trozo arrancado me llamó la atención. […] (continuar leyendo)