Matrimonios de corta duración

Nada es para siempre. Ni siquiera las bodas. Todos conocemos casos de matrimonios que se han roto. Pero lo que no conocemos tanto son casamientos que hayan batido récords por su corta duración. Suena extraño pero los hay más de lo que pueda parecer.

Durante un tiempo creí que la plusmarca la conservaba un matrimonio de un periodo de duración aproximada de nueve meses. Justo lo que dura un embarazo. Un caso en el que el bebé vino con un tono de piel que inquietó a todos. El tono que alguna gente llamaría «café con leche» resultó tener su origen en la noche de la despedida de soltera, de la por aquel entonces novia, según confesó esta tras las reiteradas presiones de la suegra. Jolgorio con las amigas, sala de striptease, varón bien dotado de melanina y otras cosas. Los médicos pusieron de su parte intentando convencer a la gente dudosa de los caprichos y probabilidades de la naturaleza. Pero ya se sabe la fama de las suegras.

Sin embargo nueve meses puede hasta resultar mucho cuando nos ponemos en la tónica habitual de estos tiempos. Sobre todo cuando se compara a otro matrimonio que duró oficialmente el tiempo de la luna de miel. Se marcharon de viaje tan contentos y el regreso lo hicieron cada uno por su lado. Se vieron para tramitar la separación y por supuesto a los invitados no se les devolvieron los regalos.

Otro caso ligeramente más corto fue el de otra pareja, tan feliz en la boda e ilusionada con su viaje de recién casados a un país exótico. Pero del viaje sólo volvió el ex marido. En aquel país y en plena luna de miel la aún por aquel entonces mujer conoció a un lugareño del que quedó prendada. Tan eclipsada que dos años después del cambiazo aún no había vuelto a pisar España.

Y para sucesos de tipo «visto y no visto» el de las familias que acabaron peleadas e involucrando a los recién casados en el propio banquete de la boda. Aunque también casi se podría incluir en este apartado el del novio que pilló a su hermano en faena con la futura esposa mientras supuestamente esta se estaba arreglando para la ceremonia. Porque por algo están las costumbres de que a la novia no hay que verla justo antes de la boda.

Situaciones más propias de películas que de la realidad, pero esta es lo que tiene, que siempre supera a la ficción.

 

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