Un juez progresista

Hoy estaba viendo las noticias cuando he visto una relacionada con el nuevo presidente del Constitucional y que en ella de repente decía el presentador «un juez progresista». No ha quedado ahí la cosa porque luego ha explicado que éste señor ya tiene una larga trayectoria como miembro del «grupo progresista». Y ya que ahora que tengo un rato me he dicho: de hoy no pasa.

¿Qué cojones es esto de «un juez progresista»? ¿esa es la independencia que se supone que tiene la Justicia? Vale que don Pepito, como persona, tenga una ideología, pero puede que en lo que a su trabajo respecta esa ideología tenga que ser neutral. Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. Pero sin embargo los periodistas no se cortan un pelo en decirlo y creo que en parte es porque es verdad lo que dicen. A ver cuándo salen y se refieren a un policía como progresista, a un fiscal que se supone que ha de velar por la legalidad como conservador, un militar conservador, un rey republicano, un comunista monárquico, un fascista democrático,.. Los jueces se supone que son independientes aunque los periodistas los acompañen de esos términos políticos. Y es que a pesar de cómo nos los presenten y de que estos son elegidos por los políticos parece que todavía queda alguno independiente como Grande-Marlaska nos dio a entender en una charla.

En fin, una prueba más de cómo aunque en la escuela nos enseñen una cosa y en las leyes esté escrita, en realidad es bien diferentes de lo que nos dijeron. Y lo peor es que encima ello obra en perjuicio de todos, excepto de los políticos claro está.

Talla grande, ande o no ande

Eso creo que deben de pensar la mayoría de mis seres queridos, recíprocamente espero, cada vez que estos me regalan algo relacionado con la vestimenta. No importa si se trata de camisas, pantalones, zapatillas,.. La prenda es indistinta porque lo que ante todo buscan es que sea grande para alguien alto. ¿Pero cuánto es grande? ¿lo mismo que alto? ¿hay relación entre altura y grosor?

No me considero alguien gigante, aunque obviamente mis ciento ochenta y algo centímetros de estatura comparados con los ciento veintinueve de mi paisana la chiqui pueden hacer que lo parezca. Pero sobre todo la gente me dice que estoy delgado, porque yo sé bien donde tengo que guardar la chicha —chiste malo— y sin embargo a la hora de escoger tallas buscan una grande. De la L para la XL a ser posible. ¿Y cómo esperan que rellene yo eso? Un misterio. Si Dios no me ha dado una barriga cervecera ni unas espaldas de nadador no puedo hacer nada. Como decía mi abuelo de Balsicas «de donde no hay no sé pue sacar».

A quien le pase esto sabe de lo que me hablo. Y no es que no agradezca los regalos, que yo encantado del detalle, pero a veces me da pena probarme una camiseta con toda la ilusión del que la regala y que éste vea cómo me queda como una saya y que de nada le sirvieron sus dudas entre la L o la XL. Nadie nace con manual. 😆

No se es facha por lo que se haga…

Sino por los colores. O eso debe de pensar tanta gente que cuando los de unas ideas adoptan unas medidas como es la bajada de sueldos, se les tacha de fascistas o no se dice nada, según si el que las adopta es de un partido o de otro, es de derechas o de izquierdas.

«Valcarcel fascista del año». Puerta del edificio Foro de Cartagena (antiguo edificio Banco de España)

«Valcarcel fascista del año». Puerta del edificio Foro de Cartagena (antiguo edificio Banco de España)

Lo peor de todo es que si empezamos a decir fascista a todo el que haga algo que no nos guste tenemos para llegar a La Moncla y al Congreso y quedarnos afónicos.

¿Se quita o no la tarifa plana?

Las compañías llevan un tiempo mareando la perdiz con lo de si quitarla o no. Realmente la tarifa plana limitada que se quitará será la que se vende a mayoristas, como por ejemplo Telefónica vende a otras compañías. Sin embargo en el verano desde Telefónica hubo quien apostó por el fin de la tarifa plana ilimitada de cara a los usuarios finales y todavía seguimos con la incertidumbre nosotros y los mayoristas. Y es que hasta que las otras compañías no sepan lo que les va a pasar a costar el asunto no sabrán si les va a traer cuenta  o no que esos cambios repercutan en el usuario final. Lógico porque una empresa está pensada para ganar dinero.

Pero lo que a mi no me parece tan lógico es la postura de Movistar. Según el día es noticia que están pensando en quitar la tarifa plana, que ofrecen por «cero euros» un supermóvil con tarifa plana de Internet casándote con ellos durante dos/tres años, o que ofertan ADSL a 10Mbps —y a quienes no podemos tener ni la tercera parte que nos den— tirado de precio durante los primeros meses. Todo ello, tanta rimbombancia a su publicidad, para luego andar lloriqueando por otras vías con que si la red está saturada, que hay demasiado acceso a Internet desde dispositivos móviles y etc. ¿En qué quedamos entonces? ¿están saturados, los técnicos no saben medir el tráfico o son ganas de todavía recaudar más y gastar menos aunque sigan presumiendo de tener una de las mejores redes de acceso de Europa?

Consumición mínima

Ayer por unos momentos pensé que celebraríamos el cumpleaños de un amigo por la noche, pero al final fue aplazado. Aunque la victoria merecida del F.C. Cartagena contra el Real Betis Balompié y una convidada breve por los bares ayudó a remontar la desilusión de los planes rotos. Pero también el hecho de evitar con toda seguridad el ir a algún local de los que no dejan salir si no se ha consumido.

En la puerta la pareja de fortachones, a veces trio, dando las buenas noches mientras uno reparte boletos en los que pone entrada. Que a lo mejor se entra para buscar a ver si está alguien dentro, un rato o quedarse hasta cerrar el local. Minibotellines de agua y refrescos a tres euros, si no más, y copas a seis o siete según el grado de exquisitez y garrafón. Pero algo hay que tomarse o de lo contrario al salir las caras amables de antes van a estar más serias para decir que sin pase de salida no se sale. Invitan y obligan a tener que consumir algo en la barra como tantos bares no dejan usar los aseos si no se está siendo cliente. Pero los primeros prohíben salir sin consumir y los segundos sólo si has consumido y no has pagado la dolorosa.

Desconozco hasta qué punto eso es legal. Quizás podría asemejarse a como si al entrar al supermercado se informa de que no se puede salir sin haber comprado, o a alguna boutique o restaurante. Pero también es cierto que al entrar además del pase de entrada se suele advertir a la gente de que el sistema del lugar va con consumición mínima. Además de la ventaja que siempre supone para los abstemios frente a las típicas entradas típicas de doce euros, o más, que incluyen consumición, si ellos a lo mejor sólo van a tomarse un botellín de agua y no un Bombay Sapphire de garrafón por el que le cobrarían siete euros cuando menos.

¿A ustedes que les parece? A mi mejor que lo de la entrada igual para todos, y sobre todo mucho mejor que lo de la entrada más barata o gratuita para mujeres y sablazo para hombres. A todos nos gusta ahorrar.

La moda del prohibir

Es frecuente en los últimos tiempos escuchar en boca de cualquiera que «nos lo quieren prohibir todo», que «el Gobierno nos lo quiere controlar todo» y frases similares. Y en honor a la verdad creo que gran parte de culpa de tanta prohibición es nuestra, pero en España la afición nacional número uno de criticar nos impide darnos cuenta.

Por ejemplo, lo más comentado en estas semanas es el asunto de la ley contra el tabaco. Servidor es el primero en ponerse de mala sombra cuando las personas de entornos cercanos fuman en tu propia cara y encima se indignan si se les rechista. Ya saben, la confianza da asco y los vicios es lo que tiene. Pero de que los políticos pretendan que no se pueda fumar en ningún bar también tenemos parte de culpa los que no fumamos, porque no nos movemos ni los políticos tampoco por incentivar que haya bares en los que no se pueda fumar. Igual que hay locales en los que no te dejan entrar por ir con zapatillas o en chándal, pues que te echen si te pillan fumando. Lo que pasa que tal cual somos un empresario tiene que tener agallas para montar un bar en el que no se permita fumar, y encima con los tiempos que corren en el bolsillo. Además de los amigos que todos tenemos a los que el vicio les puede, aunque ello perjudique a sus amigos obligándoles a tragarse su humo y el de los demás que estén fumando en el local. […] (continuar leyendo)

Quizás debieran prohibir el catolicismo

Vista la parodia del intelectual de Andreu Buenafuente y sus lacayos quizás se debería de prohibir la presencia de la malvada y perversa Iglesia Católica en España y perseguir a los que se atrevan a practicar tal religión.

Lo curioso es que a este catalán de origen charnego todavía no le he visto parodiar al nacionalismo catalán que persigue todo lo que suene a español —salvo si contiene dinero— hasta el punto de haber lavado tan bien los cerebros como para que haya quien denuncie a El Corte Inglés para que allí se haga llamar El Tall Anglès, ni al Islam, ni de cómo crecen las cuentas de Mediapro —dueña de laSexta— a costa de contratos a dedo en RTVE,.. Pero meterse con la Iglesia es gratis, suena a moderno y vende.