Los malvados conductores

Es posible que usted o algún allegado suyo nos conozca. Acababa de salir de misa e iba prometiéndome —a patita— ser bueno al menos por una hora. Pero al volver a ver casi terminada la siguiente fase de obras en la calle de Juan Fernández se me ha a estropeado de nuevo el buen propósito. Otro gasto por gastar.

Para el Excelentísimo de Cartagena y casi cualquier otro semejante de España debemos de ser sus enemigos públicos números uno. Calles que no estaban tan mal no cesan de ser levantadas y volver a ser acondicionadas. Porque para levantar toda una acera por una sola baldosa rota sí sobran los cuartos. Aceras van y aceras vienen, árboles van y árboles vienen. Algunos no llevan plantados ni diez años. A veces con ello se logra que cambien las cuatro farolas con luz cual vela por otras que alumbren más y por menos dinero —esto último es lo que dicen los políticos. Pero la línea actual es dejar unas aceras tres veces más anchas y fastidiar todo lo posible la vida al que se atreva a conducir un vehículo de cuatro o más ruedas.

Donde antes se podía aparcar en batería las autoridades lo van convirtiendo en cordón, a ser posible con la O.R.A (Ordenanza Recaudatoria Abusiva). Donde antes era en cordón ahora nos fastidiamos y aparcamos en aparcamiento de pago o a tomar por donde la espalda pierde su nombre. Y ancha es Cartagena, Castilla y la cuenta corriente […] (continuar leyendo)

Bicarbonato subvencionado

Las supuestas cabezas pensantes nacionales, las de los que nos dirigen, están obsesionadas con reducir el gasto sanitario. Y en parte tienen razón porque parece que algunos ciudadanos no se enterasen, o no quisieran enterarse, de lo que es necesario y lo que no. De lo que ha de pagar el seguro y lo que no. Que aquí «cada uno va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío».

Hace poco me contaban el caso de alguna gente que va al médico aquejada de molestias en la garganta. El profesional les aconsejaba, según cada caso, hacer gárgaras con agua y bicarbonato y la reacción del paciente era preguntar si el bicarbonato lo pagaba el seguro. Lógicamente no. Bote de 250g de Bicarbonato Sódico HACENDADO: 0.49€. Un lujo sólo accesible para las clases más altas. […] (continuar leyendo)

Bajando límites

Hace nada que me he enterado de que el Gobierno ha decidido bajar la velocidad máxima de 120Km/h a 110Km/h para ahorrar combustible a partir del próximo 7 de marzo. Que según parece las sanciones del carné por puntos no se van a ver alteradas, pero el superar este nuevo límite sí va a tener su correspondiente sanción económica. Pero que ante todo va a ser una medida transitoria mientras dure la subida de precios. A cambio bajarán los precios de los trenes, por ejemplo, aunque subirán los de biocombustibles.

Me pregunto yo quién será el Gobierno para decidir por mi si prefiero gastar más gasolina, siempre y cuando respete la ley. Porque en Alemania se ve que son tan ricos que por ello tienen tramos de autopistas, por las que no pagan peaje por cierto, que carecen de límite de velocidad. Hace ya tiempo que a estos políticos se les viene criticando por el gran gusto que tienen por las prohibiciones. Alimentación, crucifijos, descargas, tabaco, tráfico,.. Y al final parece que esas críticas van a ser ciertas, porque van a reducir los límites de velocidad que ya redujo Franco, aunque los coches no sean los de por aquel entonces ni los dirigentes supuestamente tampoco. Nos creemos y somos libres, pero no tanto como pensamos. A ver si dejan de una vez de pensar tanto por nosotros y piensan más en nosotros, como por ejemplo dejando de utilizar los aviones del Ejército del Aire y los coches oficiales para ir a dar mítines y demás fines privados, y con ese ahorro bajar los altos impuestos con los que agravan combustibles y electricidad. Que si yo esta tarde me caigo de la bicicleta por culpa de un camino público en mal estado y necesito ser rescatado tardarán poco en mandarme una carta pasándome la factura.

No obstante viéndolo por el lado bueno esto es una medida de creación de empleo. Ahora a los demandados colectivos de fabricantes de estufas para exteriores y traductores de lenguas autonómicas a español hay que añadir el de fabricantes e instaladores de señales de tráfico […] (continuar leyendo)

Pulseras por si acaso

Con la última reforma del Código Penal se han llevado a cabo algunos cambios bastante curiosos y que traerán cola. Sin embargo casi ningún medio de comunicación los ha mencionado. Quizás porque vende más tratar asesinatos, políticos corruptos y demás temas de moda. A mi en especial me han llamado la atención dos aspectos: responsabilidad penal para las empresas y pulseras para terroristas y acosadores.

En lo referente a la responsabilidad penal para las empresas no habría mucho que decir si no fuera porque de ella quedan exentos los partidos políticos, sindicatos y empresas públicas. Que si el administrador de la empresa amigos asociados y en benefinicio de la misma comete un delito, la empresa puede llegar a tener que responder de manera penal, además de civil. Pero que si esto lo cometen unos sindicalistas con el presunto aliento y beneplácito del sindicato, sólo podrán responder ellos por la vía penal, pero al sindicato sólo se le buscará por la vía civil. Y lo mismo si son políticos o un trabajador de Correos o alguna otra empresa pública que aún quede. Siempre y cuando, insisto, si con ello se beneficia a la empresa/organización y se cuenta con su apoyo. Pero no deja de ser un agravio comparativo para el resto de los currantes de España.

La continuación de la expansión de las pulseras telemáticas es otro cantar […] (continuar leyendo)

Recortes y futuro en educación

En la Región de Murcia llevamos un tiempo revueltos por el asunto de los recortes. En adición a los que el papi Estado hizo a todos los funcionarios, más tarde el Gobierno Regional les ha añadido otros. O reducido el sueldo mejor dicho. Primero empezó con los médicos y los maestros, pero poco a poco ha ido ampliando el cerco. Y hay otras medidas que nos van a afectar a todos como el céntimo sanitario en los combustibles. Sin embargo me gustaría compartir una reflexión en cuanto a la enseñanza.

Cada vez son más los colegios e institutos en los que me encuentro una pancarta con un lema que va siendo habitual: «más recortes en Educación, menos futuro para la Región». Tiene más razón que un santo esa frase. Sin embargo, a la par que esas pancartas van surgiendo docentes que se dedican a dar mítines en las aulas a los alumnos, como si todos tuvieran edad de votar, e incluso hay centros que concentran a los chiquillos en alguna redonda con la pancarta correspondiente bajo el brazo. Curioso sobre todo este último hecho porque al rato, cuando el que hace la foto se ha marchado, no ha quedado ni el tato ni la pancarta en el lugar. Pero todavía quiero ir más allá. […] (continuar leyendo)

«¡Anda que avisas!»

Casi cada semana hay como mínimo alguien que me lo suelta cuando le comento algo que hice: «¡anda que avisas!». Porque en esta sociedad de las TIC en la que vivimos no toda la gente tiene por qué tener teléfono móvil, Internet o incluso el teléfono tal y como lo conocemos desde su invención. Y yo lo entiendo y lo respeto con mucha educación.

Sin embargo hay un grupo de gente que a pesar de ser capaces de tirarse enganchados al ordenador día y noche jugando a través de Internet, parece que estuvieran en un mundo aparte e imaginario. Personas que alardean de no tener ninguna adicción a redes sociales u otro invento alguno similar, pero que pueden estar interaccionando con elfos y orcos una noche entera, muchos de ellos manejados por una máquina inclusive. Aunque si se trata de mirar el correo electrónico siempre tienen la excusa típica del «casi no lo miro», o que se apaga solo si se trata del móvil, o mi favorita, si es cosa del MSN de Microsoft: «es que lo uso en invisible».

Así pues llegado a la situación ya descrita, y huyendo esta gente de Facebook, gNewBook, identi.ca, Picotea, Tuenti, Twitter,.. por parecerles herramientas del diablo, sumado a una cuenta de Skype escondida como cual secreto de estado, me dan ganas de mandarlos a tomar por donde la espalda pierde su casto nombre la próxima vez que se quejen porque no los he avisado de algo. O mejor dicho, no se han querido enterar puesto que también tienen Internet, algunos hasta en el móvil, que fue concebido para comunicarse más allá de jugar, leer artículos conspiratorios y descargar. Porque a mi sí que no me da la gana de instalarme un juego de elfos en busca de la princesa Tocomocho con la única finalidad, por mi parte, de mediante su chat poder contactar con ellos.

Las pensiones nos incumben a todos

Aunque en la práctica parece que eso no es verdad. No me refiero a los banqueros ni estrellitas de darle patadas al balón, sino a que por que ellos lo valen parece que la cosa sólo fuera con el Presidente del Gobierno y un par de sindicatos. Que para según qué cosas existe el Congreso de los Diputados y el Senado o basta el dedo de José Luís Rodríguez Zapatero, autorizado algunas veces por supuesto por los de los gerifaltes de CCOO y UGT.

Las pensiones nos afectan a todos y nos importan a todos como para que se anden acordando y decidiendo los cambios entre cuatro gatos, o mejor dicho tres. Me importa un pito si le hubiera tocado decidirlo al gremlin bueno, el que lo que antes rechazó debatir ahora lo quiere proponer él, y a otro par de sindicatos o a Rita la Cantaora, aunque sin duda esta mujer lo hubiera hecho mejor que cualquiera de estos bandidos. Las pensiones son cosa seria y merecen como poco el consenso de todo el Parlamento, que para eso los hemos elegido y viven muy de bien ahí con sus privilegios, cuando no una de las palabras más olvidadas y parece que prohibidas de España: referéndum. […] (continuar leyendo)