Esta noche volvía para la casa cuando me he ido encontrando con los típicos huevos esparcidos por las aceras entre gente disfrazada y otra que aunque parezca su noche van así todo el año. Me he acordado de que lo de tirar huevos ya lleva por Cartagena unos años. Y es que para importar ideas buenas somos muy nuestros, pero para gamberradas sean de donde sean siempre estamos abiertos.
He pensado en que las pandillas estas de subnormales que van tirando huevos a las fachadas en realidad son unos mierdas. Ahora que el paisano Pérez-Reverte ha extendido el uso de la expresión. Porque estos críos se creen muy atrevidos y malotes por tirar huevos a casas a las que ni tocan el timbre para pedir eso del truco o trato, como creo que manda la tradición yanqui. Y por lo visto es que no saben que mucho antes de que aquí la gente andara esta noche disfrazada de brujas, asesinos y demás parafernalia, ya se hacían putadas de verdad. […] (continuar leyendo)


