El efecto botella de champán

Dícese del efecto con el que algunas personas aparecen de manera rápida, con bastantes cosas en común, buen entendimiento y ganas de conocer. Suelen ofrecer un futuro no escrito, porque piensan en el presente y dominan de sobremanera la palabrería para quedar bien ante la incertidumbre de cualquier posible plan que se les plantee. Pero son igual de fugaces.

Es un concepto cuya denominación me dio a conocer hace unos meses alguien que ha sufrido bastante sus consecuencias. Lo practican personas cual botella de champán recién abierta, con una simpatía y una aparente cercanía que crece como la espuma, pero que poco tardan en bajar sus burbujas. Además, este desvanecimiento de espuma suele ser a lo cuesta abajo y sin frenos, sin mucho que poder hacer excepto intentar salvar lo que quede los muebles.

Se llame así o como se quiera, la sensación es bien conocida por todos y sólo tiene dos prevenciones: ser antisocial o más fugaz que las personas que lo practican, en plan cuando tú vas, yo vengo; porque como otra persona me dijo «cada cual está en su derecho, pero crear vínculos en tan corto espacio de tiempo y luego desvanecerse es de ser poco sensible».

 

Noche mágica

Hoy es víspera del día de reyes (o epifanía de Nuestro Señor o santos de los Baltasares, Gaspares y Melchores) y esta noche para mí es de las mejores del año. Es cierto que cada año va cambiando, con detalles que la hacen algo diferente de las de ocasiones anteriores, pero la esencia es constante y cada vez no puedo evitar hacer memoria.

El pistoletazo de salida para la cuenta atrás de esta noche siempre empezaba en la guardería. Recuerdo que llegaba un día del año en que tenía que ir de pastorcillo y luego en clase, de repente, aparecían sus majestades a buscarnos. Unos salían corriendo hacia estos señores barbudos (o hipsters de ahora) y otros nos poníamos colorados de la vergüenza, sobre todo con Baltasar, el que por cierto creo que siempre ha sido el más querido por todos.

Las primeras noches de reyes que recuerdo son con mis primos de mi misma edad. Nos metíamos todos a dormir con unos nervios como los del último examen de la carrera. […] (continuar leyendo)

Los roles en Tinder

Hace unos meses conté sucintamente de lo que va Tinder desde mi punto de vista. Pero en este tiempo he podido recopilar lo que, a mi modo de ver, son los principales roles tinderianos; lo que aburre, deambula o merodea por esta red social. Yo por mis orientaciones los voy a comentar referido a mujeres, pero según me han contado desde el sexo contrario es algo perfectamente extrapolable a hombres.

Vayan por delante un par de puntos que suelen cumplir la gran mayoría:

  • Negar por siempre haber estado en Tinder.
  • Buscar a alguien especial.

La muda. No se sabe si colecciona o la coincidencia con ella ha sido por error suyo. Jamás dirá una palabra, pasen semanas o meses. Hay una leyenda acerca de que una vez un tipo consiguió sacarle una palabra a una de estas características meses después del match.

La que no sabe borrar. Suele creer que desinstalar la aplicación del móvil es lo mismo que borrar la cuenta. Se han dado casos incluso de chicas con pareja que siguen teniendo cuenta y que se las encuentran los amigos de él, aunque ella supuestamente ya no la utilice… o la tenga poniendo cepos por si un casual…

La ennoviada. Es un caso muy poco habitual pero bastante curioso. Indica bien claro que tiene novio y que sólo busca hacer amistad, aunque las fotos […] (continuar leyendo)

El Madrid medieval

Bueno pues recientemente he asistido a una tournée cultural de Jaime por el Madrid medieval y os voy a contar un poco. Porque como el propio Jaime dice, a menudo se habla mucho del Madrid de los Austrias, pero poco de las épocas anteriores que tuvo la hoy capital del reino. Y de hecho la historia de Madrid se remonta a su fundación como Mayrit (tierra rica en agua) en el siglo IX, de la mano del emir Mohamed I.

Iglesia de San Andrés. Torre.

Iglesia de San Andrés. Torre.

La visita empezó junto a la iglesia de San Andrés, uno de los cuatro templos más antiguos con los que cuenta Madrid y famoso, entre otras cosas, por ser frecuentado en tiempos por San Isidro Labrador. Creo que es fácil de visitar, pero los domingos por la tarde permanece cerrado, que es cuando estuvimos por allí. Por cierto que muy cerca de esta iglesia se encontraba una de las puertas de Madrid: la Puerta de Moros.

Aprovechamos la ubicación para acercarnos a una muralla cristiana que aún queda en pie en la calle del Almendro y que suele pasar desapercibida entre los viandantes. Se encuentra al fondo de un solar con rejas, junto a los edificios vecinos. Confiemos en que el ayuntamiento le dedique alguna placa informativa.

Acto seguido fuimos hacia la plaza de la Paja, centro del Madrid medieval, presidida por […] (continuar leyendo)

Buscando a David

Las experiencias de compartir piso son fuente inagotable de situaciones anecdóticas en su mayoría. Fe de ello puede dar un servidor, pero mejor aún un amigo que de vez en cuando rememora en alto los mejores momentos vividos en el último piso que compartió, entre otras personas, con una chica de lo más peculiar y cuyas historias protagonizan las siguientes minihistorias.

Con frecuencia, los compañeros de piso le adivinaban lo que había comido. Se cruzaban por el piso y le preguntaban que si había comido macarrones, por ejemplo. A lo que ella, cada vez, se mostraba bastante sorprendida de cómo eran capaz de acertarlo. Y es que si ella había comido macarrones y le habían sobrado algunos, metía el plato tal cual, de manera que si no se los encontraban los compañeros lo hacía el fontanero en una de sus múltiples visitas. Por lo visto ella no captaba lo que le querían decir.

De entre sus cualidades más nobles destacaba su hospitalidad. Una noche de fiesta, ya en la conocida popularmente como hora de la presa débil, […] (continuar leyendo)

Egipto y Grecia en el MAN

Bueno pues hoy he estado en el Museo Arqueológico Nacional visitando las zonas relativas a Egipto y Grecia y os voy a contar un poco. La idea ha sido de Jaime, un historiador que a menudo ofrece visitas guiadas por Madrid [enlace del evento], que nunca nos decepciona y que siempre logra que aumentemos nuestros conocimientos de una manera bastante amena.

Primero hemos visitado el sector dedicado a Egipto. Cuenta con variedad de amuletos, inscripciones (jeroglíficas, hieráticas y demóticas), vasijas, utensilios de la vida cotidiana, figuras, momias, sarcófagos, vasos canopos,.. Con un detalle del que podemos enorgullecernos, como es el hecho de que la mayoría del material expuesto pertenece a donaciones recibidas por colaborar en investigaciones en el propio Egipto, y no del colonialismo o expolio que exhiben los museos de otros países. Pero Jaime ha querido sobre todo que descubramos otra cara de la civilización.

A menudo, y fundamentalmente motivado por el cine, pensamos que en el Antiguo Egipto vivían todos en el desierto, la mayoría de la población esclava de su señor, el sexo femenino no pintaba nada, eran bastante guerreros,.. Y sin embargo […] (continuar leyendo)

La feliciana atormentada

No domina los tiempos ni la oratoria como la misinda. No parece tan sospechosamente ocupada como la coleccionista. No necesita como la posesiva. No piensa en todo como la calculina. No es una reina de la estrategia como la terrorista sentimental. Ha tenido un pasado terrible del que ha salido gracias a algo en torno a lo que ahora gira su vida. Es la feliciana atormentada.

La feliciana atormentada, y esto es de agradecer, no desembucha de primeras su pasado ni estilo de vida. No agobia. Aunque se muestra distante y únicamente da que sospechar el hecho de que parece que intenta protegerte de algo y que va bastante a su bola. Pero la suma de tu curiosidad con la de su confianza, bastante rápida, irá descubriendo el pastel.

La feliciana atormentada alardeará de tener un pilar básico, que bien puede ser la religión, que te predicará mejor que un sacerdote recién salido del seminario. Esto le aportará un voto extra de confianza que se puede convertir en una debilidad para ti, porque confiar en algo inestable que aún no conoces se puede volver en contra de tu propia estabilidad.

La feliciana atormentada acabará desembuchando […] (continuar leyendo)