Mis padres de siempre me han dicho que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe porque deja constancia. Pero al igual me han aconsejado que cuando alguien me pida algo un tanto disparatado, o de dudosa legalidad, lo pida firmado y por escrito.
Trasladar este consejo a la actualidad de hoy es muy fácil. Por ejemplo el asunto de moda de Aminetou Haidar, del que no voy a posicionarme en esta entrada pero que viene que ni pintado como ejemplo de cara a la depuración de responsabilidades.
Según la denuncia presentada por la presunta afectada, es decir su versión, al piloto del avión en el que vino a España se le obligó a dejarla subir al avión a pesar de que no se permite viajar a la gente sin documentación, pasaporte en el caso de ella. Además una vez llegó a España el policía que está en el control de pasaportes no la quería dejar pasar y fue sustituido en el puesto a cambio de otro que sí le permitió el acceso al país. Es decir, un buen par de errores por no decir otra palabra más cercana al vocabulario judicial de los que ahora todos se lavan las manos.
El piloto dice que […] (continuar leyendo)