El llamado ahora vídeo del gorrión, titulado en inglés What is That? y de origen griego, es de esos vídeos que cualquiera debiera ver. Yo lo he conocido por mi padre, que aunque no tenga demencia senil es muy cabezota y tiene, como diríamos en la jerga teleco, una velocidad de escritura en memoria algo lenta.
Se está dando más a conocer por el programa de Intereconomía El Gato al Agua y por Internet, que por esos típicos programas tan de moda que sólo hablan de la intimidad de personas o tienen su fundamento en burlarse del resto de programas. Pero es de esos vídeos que hacen reflexionar a cualquiera a pesar de ser sencillos. Lleva un gran mensaje que dada la talla que tiene digno sería de haber sido publicitado, como poco, en Radio Televisión Española, que del resto de cadenas es de esperar que les sea menos rentable económicamente que Gran Hermano o la serie en la que el profesor de 45 primaveras se monta a una alumna de 16. Menos mal que ha estado por ahí Intereconomía, aunque sólo se vea en TDT y tenga tan mala fama por ser un canal diferente que habla de política, además de economía, y defiende a la familia en puesto de callarse como una puta y llenarnos los días de tonterías y chistes baratos.
Sin duda es una gran crítica social a la falta de respeto que tenemos hoy en día hacia nuestros mayores, esos que se dejaron la piel y lo que hiciera falta en darnos un futuro mejor que el que ellos tuvieron. Porque no vale la excusa de que «es que a mi los míos me llamaban gilipollas», que ese caso no es el mayoritario en la población. Contenidos como los de este vídeo son los que hacen ir a mejor a nuestra sociedad, y no la telebasura de cada tarde, algunas noches y por supuesto cada noche de viernes y sábado.
Hoy he conocido de primera mano una historia con un policía local de Murcia de esas que marcan por dentro el afán recaudatorio de los ayuntamientos.
Con las normativas actuales y avances en la construcción se supone que los edificios que se construyen en estos tiempos han de tener unos accesos que no discriminen a personas con minusvalías. Que estén adaptados a ciegos y a gente que va en silla de ruedas, por ejemplo, hablando claramente. Sin embargo está a la orden del día el encontrarse con instalaciones que no cuentan con las medidas y facilidades oportunas para personas con este tipo de dificultades como he visto en la primera fase de la llamada «Ciudad de la Justicia» de Murcia ciudad. En el primer edificio, el único que hay en pie de momento, porque se supone que están haciendo otro dentro del recinto.