¿Qué es eso? Un gorrión

El llamado ahora vídeo del gorrión, titulado en inglés What is That? y de origen griego, es de esos vídeos que cualquiera debiera ver. Yo lo he conocido por mi padre, que aunque no tenga demencia senil es muy cabezota y tiene, como diríamos en la jerga teleco, una velocidad de escritura en memoria algo lenta.

Se está dando más a conocer por el programa de Intereconomía El Gato al Agua y por Internet, que por esos típicos programas tan de moda que sólo hablan de la intimidad de personas o tienen su fundamento en burlarse del resto de programas. Pero es de esos vídeos que hacen reflexionar a cualquiera a pesar de ser sencillos. Lleva un gran mensaje que dada la talla que tiene digno sería de haber sido publicitado, como poco, en Radio Televisión Española, que del resto de cadenas es de esperar que les sea menos rentable económicamente que Gran Hermano o la serie en la que el profesor de 45 primaveras se monta a una alumna de 16. Menos mal que ha estado por ahí Intereconomía, aunque sólo se vea en TDT y tenga tan mala fama por ser un canal diferente que habla de política, además de economía, y defiende a la familia en puesto de callarse como una puta y llenarnos los días de tonterías y chistes baratos.

Sin duda es una gran crítica social a la falta de respeto que tenemos hoy en día hacia nuestros mayores, esos que se dejaron la piel y lo que hiciera falta en darnos un futuro mejor que el que ellos tuvieron. Porque no vale la excusa de que «es que a mi los míos me llamaban gilipollas», que ese caso no es el mayoritario en la población. Contenidos como los de este vídeo son los que hacen ir a mejor a nuestra sociedad, y no la telebasura de cada tarde, algunas noches y por supuesto cada noche de viernes y sábado.

A la caza del médico

Además de no ser bueno para la propia salud del individuo agresor eso de ir por ahí amenazando a los médicos porque puede haber alguno al que le salga rana la víctima y le parta a él la cara, no es propio de una supuesta sociedad del siglo XXI. Pero lo de ir a la caza del médico hoy en día parece que es más frecuente que antiguamente cuando se supone que la gente no contaba con las facilidades de la educación actual, había menos leyes,.. Creo que la gente ahora hace más lo que le da la gana que antes, y lo peor es que entre lo que hacen está también el agredir a los demás. A estas alturas a poca gente sorprendería el pitote de hace nada en la Arrixaca con entre 20 y 30 personas que había en una habitación y que se pusieron violentas al perder a un ser querido en oncología que estaba en fase terminal, y diciendo «A la médico la vamos a matar».

Pero hace ya unos años que del antes Hospital Naval del Mediterráneo, o como los políticos de Madrid que se lo están terminando de cargar ahora quieran llamar a lo poco militar que queda ahí a pesar de que desde el Ministerio de Defensa les prometiesen que todos se jubilarían ahí, un ATS militar se cruzó con un par de gitanos que salían de recepción acompañados de una recortada. El propio militar tuvo que llamarles la atención puesto que los guardias de seguridad que por allí había no tuvieron cojones para ello, aunque recibió por respuesta de uno de los perlas «esta recortada me la regaló mi padre ¡y no me la quita ni Dios!». El Ministerio por supuesto que fue informado y no hizo nada al respecto. Y en el Rosell desde hace unos cuantos años hay médicos que se tienen que esconder porque las familias quieren agredirles.

¿A dónde hemos llegado? ¿Es que se piensan que los médicos quieren matar a los pacientes? Porque algunas veces la cosa ha ido a más y hasta ha habido víctimas como hace meses en Moratalla. Tristemente la solución a corto plazo pasa por aumentar la seguridad en los centros, endurecer las penas, otorgar al personal sanitario mayor amparo legal,.. Pero como dijo el viernes pasado Grande-Marlaska cuando vino a Cartagena en referencia a los delitos de los menores, es un problema también de educación y social. Cuantas más leyes tengan que hacer al respecto será señal de que peor están las cabezas.

Una muestra más de lo que está degenerando la sociedad. Pero luego las cabezas pensantes nos pedirán que seamos solidarios para seguir gastándose el dinero de todos en buena vida y aspectos menos relevantes para el bien común.

Hace más quien quiere

Que cierta es esa conocida frase de «hace más quien quiere que quien puede». Y es que para mí el querer hacer algo ya no es establecerse unas prioridades y desatender unas cosas en virtud de otras, es también cuestión de saber compaginarlas para atender si es posible a todos los menesteres.

Creo que en la sociedad actual esto se da cada vez con más frecuencia. Vamos a lo nuestro. Hacemos mil y una promesas a mucha gente que nosotros mismos sabemos que no vamos a dar abasto a cumplir. Nos cruzamos con amigos que hace meses, o incluso años, que no vemos por la calle y casi siempre intercambiamos esas frases del estilo «ya te llamo y te digo algo». Bien porque nos hayan pedido algún favor o porque simplemente nos hayan comentado que a ver si nos vemos para tomar algo, pero sea uno u otro motivo solemos dejarlo en el olvido.

Sin embargo, y también tiene relación con el hoy en día, también vamos descuidando hasta la gente de nuestro entorno, la más cercana a nosotros, incluso a la familia. Y es que también sucede que conforme más confianza tenemos con la gente más le fallamos. El típico buen amigo que se ha tenido que marchar fuera a estudiar o trabajar, o de estancia de Erasmus, al que le prometemos que iremos a verlo, que le escribiremos por Internet, que charlaremos por Skype,.. Para luego no volver apenas a saber de él hasta que vuelva. Pero la verdad es que nos sucede hasta, como he dicho, con quien tenemos cerca, que lo vamos descuidando, vamos prolongando en el tiempo las promesas y al final descuidamos demasiado sin darnos cuenta.

Y como siempre, que soy muy explayado hablando, todas estas líneas se pueden resumir en una frase que me dijeron hace años:

Las personas son como las plantas, hay que regarlas o se nos secan.

María Pilar, alias «Pi».

Escoñar vs. Segurata

Hoy he leído el uso de un par de palabras en medios de comunicación que me han resultado chocantes.

Por un lado el verbo escoñar, de cuya presencia en un titular de La Verdad del pasado miércoles 14 de octubre: «Se escoña un trozo del emisario» he sabido por Las palabras de la tribu. Y por otro lado el sustantivo segurata, empleado por La Sexta en el rótulo de una noticia, «Agresión de un segurata a una fan en Chicago», como se ha expuesto en Sin Futuro y Sin Un Duro.

Las situaciones de ambas palabras me han resultado graciosas porque en el caso de escoñar se ha criticado de ser malsonante y poco apropiada para el titular de la noticia de un periódico, aunque existe en el diccionario de la RAE. Sin embargo en el caso de segurata, aunque el autor del blog al que me he referido con ella también ha criticado su uso en un medio de comunicación, han aparecido muchos defensores de tal vocablo porque es muy utilizado por la gente, a pesar de no estar en el diccionario.

Y aquí me pregunto yo, ¿qué motiva a los integrantes de la RAE a introducir una palabra en el diccionario estrella de tal academia? ¿pueden incluir un término que su único uso sea exclusivamente despectivo y/o malsonante?

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El teléfono de disco

Teléfono de disco¿Quién no recuerda estos míticos teléfonos de los que aún perduran ejemplares por algunas casas? También llamados en la jerga casera teléfonos de rula. Comparados a los de hoy en día tienen menos prestaciones, son analógicos y la calidad de voz es inferior, pero tienen sus curiosidades:

  • Ahora parece algo obvio de utilizar, pero en su tiempo tuvo sus videotutoriales (en inglés) y también más moderno en italiano.
  • El gusto que da cuando después de media hora dándole vueltas al disco el destinatario te da comunicando.
  • Los había con el cable de la base normal, sin enrollar, pero los últimos ya iban con el cable enrollado para así tenerlo recogido y no por el suelo molestando.
  • En los modelos más antiguos este cable, por supuesto sin enrollar, iba envuelto por una mala de hilo. Luego pasó ya a ser envuelto en plástico.
  • Un modelo de pared no servía para sobremesa ni viceversa.
  • En los primeros el auricular iba por un lado y el micrófono por otro, no iban ambos en el mango que conocemos actualmente.
  • A menudo tenían candados en las casas sobre todo con hijos/as que ya estuvieran mozos/as, aunque la medida tenía su truco.
  • Permiten, o permitían porque ahora no lo tengo tan claro, llamar con un solo botón, el de colgar/descolgar, pulsándolo tantas veces como cada dígito y con pausas entre uno y otro, burlando el candado del disco.
  • Servían y siguen sirviendo de defensa personal y en peleas como en tantas películas ha aparecido. En donde le dieras con uno de estos a alguien tenías por seguro que se iba a resentir.
  • Permite ejercicios de memoria con eso de que la función de rellamada es manual, con el consiguiente gusto antes comentado si comunican.
  • […] (continuar leyendo)

Anuncios de machotes

Con los años todo avanza y el mundo de la publicidad también, salvo contadas campañas publicitarias que hacen uso de anuncios antiguos, o al menos del estilo de los de antes.

Floïd Pero ya en televisión no se ven los anuncios de machotes, los de antes, esos de colonias que se referían a tipos duros. Hombres de pelo en pecho y mear en pared como dirían Los Hombres del Farias, aunque un señor no debe ir por ahí meando en paredes 😆 , y no los imitadores baratos de ahora.

En los anuncios de colonias de ahora nada más que salen hombres con la camisa abierta, cuando no ajustada como si se la hubieran comprado en Prenatal, pantalones caídos que no permiten saber lo que es ser un hombre como diría Leo Harlem de Alarma Social y con miradas algunas veces desafiantes, cuando no de inocentes, que no logran engañar a nadie, vacías, no reflejan pensamiento alguno en ellos. No son hombres de siempre, son metrosexuales de esos.

Para deleite de mis amigos defensores de los cánones del hombre, como Juan Manuel, y para oír leer a Senovilla renegar 😛 , unos anuncios de antes:

Y faltan Floïd, Andros, Vorago,.. Colonias y lociones de masaje para después del afeitado que cada vez le cuesta más a la gente encontrar en las estanterías de cualquier comercio. 🙁

Imagen → mi amigo Juanjo

Respeto a los templos religiosos

Quizás forme parte del progreso, pero hoy por la Catedral de Palma he visto unos cuantos ejemplos de escasez de respeto a los templos.

  • Gente haciendo fotos casi en modo de disparo en ráfaga, fueran cámaras de fotos desde las más cutres a las réflex o móviles, a ver cual tenía un flash más molón. Ello a pesar de que en la entrada así como en los folletos de guía y a lo largo del recorrido estaba el típico dibujo de una cámara de fotos tachada —¿prohibido hacer fotos?—.
  • Gente metiéndose en un confesionario y haciéndose fotos en lo que parecía un concurso de a ver cuántos eran capaces de coger todos juntos entre risas y muecas, que por supuesto inmortalizaban alguna que otra cámara de fotos.
  • Gente tocándolo todo, al más puro estilo de Santo Tomás, si no lo veo no lo creo, pero no por devoción, más bien por ese nervio típico de la gente a la que no le aguantan las manos en los bolsillos.
  • Gente espatarrada por algunos bancos, como si estuvieran en su propia casa echados en el sofá dejando pasar el tiempo mientras incluso algunos se rascan allá donde se juntan las piernas.

Y más detalles que me alegro de no haber visto de gente que paga dinero por acceder a un lugar que no le interesa en puesto de aprender algo más de cultura y modales. 😆