En los últimos tiempos se han puesto de moda esos controles de seguridad que RENFE hace en las estaciones a los pasajeros, al menos para los trayectos de largo recorrido. Buena idea eso de que tengas que pasar el equipaje por un escáner, imitando a los aeropuertos y juzgados. Ya era hora.
Sin embargo me llama mucho la atención el hecho de que estos controles se hagan dependiendo de la estación. Porque estás en Madrid-Atocha o en Barcelona-Sants y es que hasta llegar al andén por el que va a pasar el Talgo más viejo que haya circulando por España con alguna reliquia de locomotora —preciosas donde las haya aunque en Sants aparezca una eléctrica que cambian en Alicante—, tienes que enseñar el billete unas cuantas veces y te supervisan el equipaje. O si estás al otro lado del trayecto, en la estación de Cartagena, pues el procedimiento es similar, obligando a olvidar esas estampas de antes del andén lleno de familiares que iban a despedir a quien se marchaba e incluso bajándose alguno que otro del tren ya en marcha porque se había metido dentro a curiosear y no era quien se iba de viaje.
Pero estas medidas de seguridad que tan bien quedan y hacen pensar al pasajero que la púa que le meten con el coste del billete se destina a pagar a más personal que antes para que vele por su seguridad y bienestar se descuidan bastante en algunas estaciones intermedias, como es el caso de la de […] (continuar leyendo)
Y ya se pasó 
Ayer encontré por fin una solución para el problema de que la versión nativa de