Este invierno pasado vi en La Hora de José Mota una o dos veces salir a este hombre, Leo Harlem, en un pequeño sketch a modo de Ofertas y Demandas, pero luego rara vez pillé cada viernes el programa a tiempo para verlo en los que descubrí hace poco de Alarma Social.
Haciendo unas reivindicaciones parecidas a las que ya comenté de El Tío La Vara y Los Hombres del Farias, aquí el protagonista desempeña el papel de típico español, de los de siempre, que se queja de las modas que va tomando hoy en día la sociedad como los pantalones caídos, la cocina creativa, el chándal, los gimnasios,..
Y será por la forma rápida de hablar, los gestos, el acento, los temas tratados o algunas frases usadas como el comenzar con la de «se nos va de las manos…», pero con algunos me río un montón y seguro que aún alguno de mis lectores despistados no lo conoce. Merecen la pena y duran muy poco cada uno. [lista de reproducción de los capítulos de Alarma Social]
En los últimos meses con motivo de algunos viajes a Madrid me he ido acordando de cuando de pequeño me hinché a viajar en el Talgo. Porque Renfe podrá llamar ahora a estos servicios que si Altaria, Alaris, Alvia y no sé cuantas formas más, pero en Cartagena a este se le llama «el Talgo a Madrid», que de hecho aún siguen siendo coches de la marca Talgo.
Con esto de que es verano ya estaba empezando a echar en falta la avalancha de temas musicales que tratan de convertirse en la soñada denominación de «canción del verano», cuando ayer pasando por el blog de Senovilla vi una entrada de
Hace un tiempo que se me rompieron los cordones de unas