¿Productos mejores que antes?

Últimamente se han puesto de moda los productos que utilizan como reclamo publicitario el estar hechos, supuestamente, de manera artesanal, con materias primas ecológicas, respetando la receta original, el medio ambiente, con un mayor porcentaje de pureza y demás inventos de los expertos en vender la moto. Y con tanto nuevo producto que parece ser la repera uno se pregunta con más frecuencia qué narices han estado vendiendo hasta ahora.

Aunque, en honor a la verdad, hay varias técnicas a pesar de tener una estrategia común. Por ejemplo están los fabricantes que irrumpen en el mercado con altos precios y tratando de vender máxima calidad en todos los sentidos. Pero a uno los que más gracia le hacen son los que llevan toda la vida vendiendo productos a precios altos y ahora, para vender aún más caro, reinventan los productos iguales que los anteriores […] (continuar leyendo)

Tornillo con ranura para un solo sentido

Scott Ehardt (Wikipedia) // Screws - tamper resistant slotted

Scott Ehardt (Wikipedia) // Screws - tamper resistant slotted

Llámesele tornillo de seguridad con ranura para un solo sentido, tornillo consumista, tocapelotas o como cada cual guste. Un tipo de tornillo que cada vez está más presente en nuestras vidas en lo que a productos que utilizan electricidad se refiere.

No importa si se trata de la típica regleta de baja calidad, unos enchufes, los interruptores de una lámpara, etc. Ahí está este tipo de tornillo para complicarnos la vida cuando algo se estropea y queremos intentar arreglarlo. Y tal complicación es bien fácil, pues la cabeza del tornillo está diseñada de manera que para apretarlo con un destornillador plano todo funciona divinamente. Pero luego a ver quién tiene bemoles para conseguir desatornillarlo porque en ese sentido la muesca se vuelve resbaladiza.

Según la paciencia de cada cual y las prisas hay varias soluciones. Al margen de darse por vencido y mandarlo a la basura o ecoparque más cercano, siempre se puede intentar cortar con alguna sierra —y posterior uso de cinta aislante— o hacer presión con el destornillador a ver si no patina la punta de este con las muescas tan peculiares. ¿Alguien sabe alguna solución más? Esta vez he conseguido desatornillarlos. 🙂

Manuel Domínguez Campos y su apodo «desperdicios»

Ayer estuve por el museo taurino de la plaza de toros de Las Ventas, de entrada gratuita por cierto, y entre la buena historia de la tauromaquia que contiene la descripción de Manuel Domínguez Campos fue de esas que no se olvidan. Especialmente el origen de su apodo desperdicios. La historia completa de este torero sevillano es fácil de encontrar en Internet y servidor va a referirse concretamente a las dos versiones sobre la de su apodo.

Una proviene estando en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, donde fue visto por el matador Pedro Romero que dijo de él que era un muchacho que no tenía desperdicio. La otra tiene origen en la plaza de El Puerto de Santa María, por 1857, donde en la faena el toro Barrabás le dio una cornada alcanzándole un ojo y dejándoselo colgando, a lo que Manuel Domínguez respondió pegándose un tirón de él y diciendo «bah… ¡desperdicios!».

Como es de esperar, la segunda versión es más famosa que la primera y tiene sus variantes. Hay quien defiende que de la cornada se marchó por su propio pie a la enfermería de la plaza y que a la entrada le dijo a los médicos que eso no eran más que desperdicios, pero no se arrancó el ojo.

Fuera como fuera, la versión del percance con el ojo y su reacción no deja de ser asombroso.

Llamadas peculiares a la policía

Derecho a la intimidad de cada cual al margen, resultan chocantes estas tres llamadas a distintas comisarías de policía. Tres ejemplos de con lo que la policía tiene que lidiar entre otro montón de cosas. Hay quien dice que son verídicas y quien las pone en duda.

Preguntando la matrícula de su propio vehículo: […] (continuar leyendo)

Raros de antes, guays de ahora

Antes usar más de cinco minutos el ordenador por ocio era de gente rara. Ahora trastear el teléfono móvil a todas horas por ocio mola, es de gente guay.La otra tarde estuvimos los telemáticos hablando de ello en el Capi. La gente ha desarrollado el vicio de comunicarse porque sí. La mayoría de mis colegas y compis empezaron en el trasteo de los ordenadores e Internet incluso antes de meterse a ingeniería, como un servidor también y entonces se nos miraba raro. Y ya no digo nada si también utilizábamos la red de redes para buscar información, aprender a hacer páginas web,..

El escoger una carrera llamada ingeniero técnico de telecomunicación, especialidad en telemática, me hizo tener que pegarme más aún a los ordenadores. No se estudia informática como tal, pero sí unos cuantos fundamentos, algunos lenguajes de programación, protocolos, electrónica y sobre todo a que hay que buscarse la vida. Hacer las prácticas en casa si faltaba tiempo en el laboratorio, redactar memorias, mandarse correos electrónicos con los resultados con compañeros de otras localidades, buscar ejercicios y exámenes de otras universidades si el profesor era muy egoísta con el material,.. Así que había que usar bastante el ordenador, incluso algo más que después en la superior. Demasiado para la gente cuyos estudios se reducían a libros y punto.

Pero los tiempos cambian. […] (continuar leyendo)