Austeridad sindical

Siempre he pensado que lo primero para tratar de hacer algo es creer en el fin que sigues. Luego ya además pues si lo pareces, como ese dicho sobre la mujer del César, pues mejor. Pero hoy un amigo me ha enviado por correo esta noticia: «Las comilonas de UGT en plena crisis». Ciento treinta euros por cabeza. Se lo han tenido que pasar pipa. Así luego tiene alguno ese barrigón que refleja la buena vida que lleva.

Por supuesto que no todos los sindicatos serán así, pero éste es uno de los mayoritarios. Una especie de mafia. Mucho de boquilla y mucha manifestación siempre y cuando no sea en contra del que le hincha los bolsillos. Claro está. Algunos militantes sin duda de lo más educado de su casa. Esta gente eso de no muerdas la mano que te da de comer lo lleva a raja tabla, tanto que dejan pisotear sus ideales y la defensa de quienes le dan razón de ser con tal de no faltar al Gobierno que lo subvenciona. Que no se extrañen luego de que muchos pidamos que cambien su buena pedazo de sede de Madrid por comida para quien no tiene. Me resultan como el que diga que es médico por vocación y luego se haga asesino —premeditación, alevosía,..— en serie.

Me recuerdan más a los políticos que a meros trabajadores que en sus horas libres o en la última hora de cada jornada laboral aunarían fuerzas para defender los derechos de sus compañeros.

Oposición entre amigos

El asunto de la cesión de competencias a las Comunidades Autónomas tiene también sus pegas. Por ejemplo el hecho de la creación de cotos cerrados para determinadas plazas de empleo. Pero claro está que esto si se hace pues es de una manera… Digamos que sutil. Y el caso que voy a describir es real, como tantos otros que se estarán dando de manera similar, pero que la gente no denuncia por miedo a las represalias y una marginación de por vida en el sector del miniestado al que se aspira.

Pongamos un tribunal de oposición. Para unas plazas de algo, de una especialidad de medicina por ejemplo. Lo normal, desde mi punto de vista, sería que dicho tribunal lo constituyesen sabios de la materia pero a la vez con ninguna vinculación —al menos de manera obvia— con los aspirantes. Por ejemplo un catedrático venido desde Galicia, un jefe de servicio desde Valencia y otro jefe de lo mismo desde Las Canarias. Pero en la realidad de las Comunidades Autónomas eso apenas sucede, pues forman el tribunal, en este ejemplo, el catedrático de esa especialidad de la única universidad pública de la taifa en cuestión y un par de jefes de servicio de hospitales del mismo coto cerrado, claro está. ¿Quienes parece que serán los favoritos a aspirar a esas plazas? ¡Qué mal pensados sois! 🙄

Hasta ahí me parece todo pasable. Pero cuando a las plazas se presentan personas que trabajan a diario con esos jefes de servicio y algunos hasta también antiguos alumnos del catedrático, ya el punto de vista crítico sufre tentaciones de cambiar. Pero bueno, sigues tratando de pensar bien. Sin embargo cuando además en el examen aparecen una serie de preguntas enunciadas de una manera incorrecta, que no se entienden, y que sin deberlo pueden tener más de una respuesta, y son impugnadas, y al único que perjudica la resolución de dicha impugnación es por ejemplo al que tenía, y a pesar de ello sigue teniendo, la mejor nota del examen y es compañero currante de uno de esos miembros del tribunal en su servicio médico a diario…

Cada cual hará sus conclusiones. Yo también preferiría a mi discípulo favorito. Y así es la vida. Llena de casualidades. Unas veces azarosas y otras bien buscadas. 🙄

Zapatero orando

Tiene gracia. Mucho laicismo que nos dice aquí e ignorancia a la Iglesia, pero allí hace una plegaria con lectura por supuesto de un pasaje de La Biblia. Aquí tolera la persecución que se hace del español en algunas zonas, e incluso a veces de ideología, pero allí va y defiende la libertaZ y se expresa en español. Aquí intenta hacer que los trabajadores necesiten más años acumulados para tener derecho a pensión y se jubilen con más edad, además de que los pensionistas ahora cobran menos, pero allí vende que hay que respetar los derechos del trabajador.

¿Seguro que es la misma persona la de este discurso que la que aquí es Presidente del Gobierno? Será que yo acostumbro a orar con sinceridad, no sinceridaZ. Para mi orar no es dar un mitin político. Pero puestos a ignorar a la Iglesia…

El gran potorro

Nunca me gustó Gran Hermano. Reconozco que la primera edición tuvo su interés. Apenas lo vi pero las chicas de clase no hablaban de otra cosa y los demás seguimos el hilo, de modo resumido eso sí. Recuerdo sobre todo al tal Ismael que ganó y estuvo por ello rondando infinidad de programas durante un tiempo. Pero también al de «quién me pone la pierna encima» y la mujer con la que tuvo sus escarceos, que estuvieron sacando dinero de los programas de la telebasura aún durante más tiempo que el ganador.

Sin embargo del resto de programas no sé ni los nombres de los ganadores, aunque sí el de mi paisana que más tarde enseñó las pechugas en la revista típica y de la que cuentan que ahora va inaugurando discotecas y apareciendo por fiestas. Pero de la edición de ahora la ordinariez de una de las concursantes me ha llamado la atención al haber sido mencionada en tertulias de radio. Hay gente a la que le hace gracia que al ser extranjera haya aprendido tan bien el mal uso de la lengua, sobre todo con cierta palabra malsonante, pero a mi ni gracia ni pena. Es mi opinión.

Tiene que tener la rubia un potorro de grande que ni el de la que pasa la droga en Malviviendo, que por cierto tiene más mérito y con menos dinero que este comistrajo de programa. Creo que con tanto publicista y demás creativos de estas cosas que hay hoy en día podríamos tener programas de mejor calidad. Tampoco hay que ser ningún genio para superar a esto. Pero ya sabemos que para gustos…

Dignidad vs. periodismo

¿Qué es un asalto a la dignidad de las personas y qué es periodismo?, ¿cuál es la diferencia? Porque si ya dudaba de ello hace tiempo, estos días viendo los informativos y las imágenes que sacan de la catástrofe de Haití se me han despejado las dudas.

Hace años que la amiga aDrelita me dijo que los perros para morir se esconden. Yo no lo sabía, pero aunque fuera a cuento de la muerte de mi Cocoliso pues algo aprendí de ello, entre otras cosas más. Años más tarde le pasó a mi abuela con una de sus canes y hace unas semanas con otra también. Los notas algo raros, o a veces incluso no, y un día de repente no acuden a la puerta de casa. Sales en su búsqueda y te los encuentras por el huerto escondidos bajo un árbol. Y con las personas puede que por naturaleza sea igual en algunas. Cuando sientes que estás chungo vas al médico, pero si por ti mismo o por medio de él sabes que el de arriba o en quien tu creas te ha llamado y no atiende a esperas, puede ser que quieras que te dejen solo. En cada uno ya no entro.

Pero las cosas se están poniendo que parece que cuando vayas a temer por tu vida lo mejor es esconderte para que así luego no vaya algún periodista a fotografiarte, o grabarte en vídeo, y difundirlo por el mundo. Ganando dinero con ello en muchas ocasiones como cuando pertenecen a agencias de noticias. Yo veo muy bien lo de informar, pero antes que eso creo que está el ayudar. Cuando veo algún vídeo de alguien bajo unos escombros que pide ayuda me dan ganas de ir a darle dos ostias al periodista. ¿Es que no hay otra manera de dar testimonio gráfico de que hay gente atrapada que sacarla agonizando? «Extiende el brazo y trata de agarrarlo con tu mano en puesto de apretar el botoncito» me dan ganas de decirle al supuesto informador.

Sea una víctima de una tragedia natural, de un asesinato. Sea el dictador Perico de los Palotes. El salvapatriavasca refugiado en Irlanda De Juana. Y ya no digo la cantidad de personas agredidas y grabadas en vídeo para posterior mofa de los agresores. Creo que todas las personas tenemos un mínimo de dignidad a ser respetada. Un valor más que vamos perdiendo.

Símbolos religiosos y Memoria Histórica

Es perfectamente entendible que haya a quien le molestan los símbolos religiosos en lugares públicos, y por supuesto también el hecho de que tanto en la Guerra Civil como en la Dictadura hubo víctimas que piden una dignidad. Pero no me parecen prioridades vista la situación actual del país, ni para que se destinen casi cuatro millones de euros en temas de la mal llamada «Memoria Histórica» ni para que se tengan que retirar los símbolos religiosos en los colegios.

La Memoria Histórica. Con casi cuatro millones de euros, unos 665 millones de las antiguas pesetas, se puede hacer mucho, y más en unos tiempos en los que en España hay cuatro millones de parados. Otra gente dice que son casi cinco por eso de que los parados que están haciendo cursos de desempleo no cuentan para la estadística —típica hipocresía política—. Pero cualquiera que salga a la calle a diario sabe que no hace falta que le digan cifras, porque no hay que fijarse mucho por las calles para descubrir al anochecer sobre todo a gente rebuscando en los cubos de basura. Y ya no es sólo gente que parece los típicos vagabundos, sin querer hacer de ello algo usual y normal en nuestra sociedad, es que cada vez hay más cantidad de ciudadanos «normales». Por no hablar ya de la ocupación que tienen ahora los comedores sociales y diversas asociaciones de ayuda a quien no tiene de qué comer ni donde dormir.

Sin embargo el asunto de la «Memoria Histórica» es un tanto peculiar porque no consiste en dedicarse a dar pensiones a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura que no tienen de qué comer como tal, sino que encima hay asociaciones de por medio con unos nombres un tanto sospechosos… Y a mi familia por suerte ni le perjudicaron ni le favorecieron, al menos directamente, esos acontecimientos de nuestra historia nacional como a tantos que se enriquecieron en la dictadura y ahora se las dan de izquierdistas. Hay gente dispuesta a que ahora la prioridad es seguir con las disputas de aquellos tiempos y así que estemos todos distraídos de lo que realmente está pasando ahora.

Retirar símbolos crucifijos, y belenes […] (continuar leyendo)

Los hijos de la Gran Bretaña

Con frecuencia hay personas de mi alrededor que me tratan de hacer ver que Gran Bretaña mola, es guay, sobre todo Inglaterra. Son puntos de vista de cada cual. Opiniones personales. La mía simplemente es que no los trago.

Sólo he ido por allí una vez, a Londres como no, y no estuvo mal, pero tampoco sentí espasmos orgásmicos por mi cuerpo. Prefiero una y mil veces volver por Suiza que por allí. Y ahora es cuando saltan las típicas críticas a los suizos por su neutralidad y famoso secreto bancario que tantos prósperos negocios les han propiciado. ¿Pero y los ingleses qué? ¿Qué han hecho ellos por nosotros?

Si me dijeran Alemania o Italia, me parece bien, pero los expertos estos en putearnos a lo largo de la historia… No me resultó fácil ver donde tienen enterrado a Lord Horatio Nelson, rodeado de banderas británicas de la época por supuesto, y en una distinguida zona de la Catedral de St. Paul, además de su estátua en Trafalgar Square. Se lo ganó a pulso el hombre y se quedó en Trafalgar como Churruca, aunque tampoco hay que desmerecer a Gravina ni al paisano Antonio de Escaño —que no enlazo a Wikipedia porque debiera tener delito leer los apellidos y no tener ni idea de quienes fueron— ni ningún otro que participó en aquella batalla salvo a […] (continuar leyendo)