Este pasado fin de semana, con motivo de un par de celebraciones, me he acordado de esas botellas de cristal que utiliza Solán de Cabras desde hace unos años y de lo que le gusta a la gente coleccionarlas, a pesar de que se supone que son retornables y que se devuelven a la marca para reutilizarlas. Motivo por el cual en muchas ocasiones llegan a ser anecdóticas las maneras que se ingenian las improvisadas coleccionistas para secuestrarlas y sacarlas del lugar, porque además suelen ser las mujeres las que en mayor cantidad he visto encaprichadas de estas botellas. 😛
¿Será la forma? ¿el color azul que según Solán de Cabras ayuda a que se conserve mejor el agua? ¿el tamaño? ¿lo chula que puede quedar si se usa para la típica botella de agua fresca del frigorífico?. Ni idea. Aunque en donde la he visto estos días me ha llamado mucho la atención el hecho de que siempre la sirviesen destapada, algo muy curioso y sobre todo porque, además de poner en la pegatina «exija que el envase se abra en su presencia», se supone que siempre se suelen destapar las bebidas delante de los comensales. 🙄 Pero bueno, de momento no me noto síntomas de que me haya intoxicado. 🙂
…de paso hice unas fotillos para ver las diferencias entre un par de cámaras 😉

¿Nunca os habéis parado a observar ese ansia por hacer obras que tienen las mujeres?. Es algo así como si tuvieran un acuerdo secreto con las empresas de reformas y con algunas que mejor denominar de chapuzas. Sobre todo las que son madres y en especial cuando están en edad de tener nietos. Es algo muy fácil de notar, sobre todo justo después de despedir a visitas o al volver de haber visitado a alguien.
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