Hace algún tiempo que me hablaron de esta especialidad peculiar de abogados que se están empezando a conocer en español como «abogados ambulancieros», que si bien por España aún no están muy instaurados, en Estados Unidos [en inglés] ya son muy conocidos —incluso se anuncian—, formando parte de los llamados «Ambulance Chasers» —algo así como cazadores de ambulancias— y por Argentina parece que también andan, vistas algunas medidas tomadas.
Así que aquí en España que nadie se asuste si a la próxima ambulancia de servicio que vea pasar le persigue un coche detrás a toda velocidad, porque puede que no se trate del típico listo que aprovecha el carril que le ceden los vehículos a la ambulancia sólo para ahorrarse atasco, sino que puede que ya se trate de un abogado que tenga prisa por llegar al hospital, y hasta incluso antes que el enfermo si se despista el conductor de la ambulancia.
¡Ay que ver como cambian los tiempos!. Esta profesión que durante tantos años sus profesionales han tratado de llevar con elegancia, respeto a la competencia, educación y cuidado de las formas entre ellos, pero que con el tiempo parece que está perdiendo esa buena fama y presencia con técnicas tan rastreras de captar clientes.
Imagen → Stan Chesley Duke Energy @ Flickr de Bearman2007





¿Hay olores muy fuertes, dejando al margen las de origen natural por supuesto, que te puedes encontrar en un aseo? Claro, como por ejemplo la de la laca si entramos después de que la abuela haya estado emperifollándose. Pero aún así, ¿hay peor olor todavía? ¡claro! cuando se trata de un importante evento familiar y ya compartes aseo con dos o más abuelas. O aunque no sea por el aseo, ellas se van dando retoques de laca por todas las partes de la casa aunque siempre el aseo será el que más dosis del fuerte aroma se lleve. Que además mezclado con el del típico pintalabios rojo ya es total.