
Ya llevaba unas cuantas salidas pensando en el tema de espinilleras y rodilleras para cuando salgo en bici. Sobre todo espinilleras, que hay días que parece que me hubiera cruzado con algún gato montés en mitad de la ruta, y eso siendo amable el gatito, con lo que uno de esos puede llegar a hacer.
Nadie está exento de caerse, y aunque sea bajando por una pista es muy fácil andar patoso y justo irse a caer donde más piedras bien lustrosas haya. Pero cuando ya la bajada es por una senda, o por casi monte a través, las formas de joderse las piernas son muy variadas, entre que si piedras, pinos que cortaron o algún otro pino que le coge cariño a los ciclistas y echa ramas hacia el camino. Además de los posibles golpes con la propia bicicleta en la caída y las dadas por supuestas zarzas y demás ejemplos de nuestra querida flora mediterránea […] (continuar leyendo)
«En un mundo lleno de metrosexualidad y cremas para el cutis, un grupo de hombres lucha por evitar que la auténtica masculinidad desaparezca». Unos cuantos sketchs del programa 


Como a tantos nos recuerda esa