Donde acaba tu libertad

Empieza la mía. En ese preciso sitio es donde acaba tu libertad. Porque lo digo yo. Y me da igual si lo dictamina un juez —mangoneado o no por el poder político—, un mediador, el patriarca o incluso mi santa madre.

Si mañana te coloco en la portada de alguna revista en cueros y dándole al fornicio con tu señora, que sepas que estoy en mi derecho de la libertad de dibujar y publicar.

Si convoco a unos periodistas —imprescindible que lleven cámaras— y le meto fuego a tus fotos y grito muerte a tu nombre completo, que sepas que estoy en mi derecho de la libertad de uso del mechero.

Si vas por la calle y te lanzo unas tartas, o si te llamo de madrugada amenazándote o si te bombardeo el móvil con injurias —siempre y cuando no seas mujer— que sepas que estoy en mi derecho de la libertad de gastar bromas.

Si se te ocurre reaccionar a los tartazos y me atacas las partes nobles con la punta de los tacones, que sepas que estoy en mi derecho de la libertad de pedir que te apliquen el garrote vil en público porque has puesto en peligro mi futuro como padre.

Si […] (continuar leyendo)

Móvil en mano

No has atravesado la puerta de salida del trabajo y ya lo llevas en la mano. Estás mirando su pantalla de refilón a la par que te despides de la gente. Es tu teléfono móvil, o lo que queda de ese concepto detrás de una pantalla enorme repleta de iconos de un montón de aplicaciones sin las que ya no eres consciente de que la vida sigue.

Centrado en ir avisando de que te vas a retrasar, porque ya es normal llegar tarde mientras lo anuncies en las redes sociales, vas cruzando calles. Rara vez respetas ya los pasos de cebra, pero hoy casualmente has parado en uno hasta que un vehículo se ha detenido, cuyo conductor va pendiente de cuándo fue la última conexión de WhatsApp de la chica que le da calabazas.

Camino de la boca de Metro más cercana, […] (continuar leyendo)

Selecciona a un tío

A la vuelta de las vacaciones de verano nos vino un compañero hablando de una web donde un amigo suyo había conocido a chicas interesantes. Nos juró y perjuró que el concepto de interesantes se refería a gente normal y con conversación, pero no acabamos de creérnoslo y menos cuando dijo el nombre de la página: adoptauntio.es. Pero uno, yo, que tiende siempre a prejuzgar erróneamente, decidió probarlo por sí mismo.

Con las tribus que merodean por Badoo el listón ya estaba bastante alto. Además de que esta web aparentemente funciona de otra manera. Las chicas son quienes mandan. Ellas reciben hechizos de ellos —que disponen de una cantidad diaria limitada— y deciden si les interesan o no, si les permiten escribirles o no. Además, hasta la fecha no hay manera de disfrutar de más funcionalidades a cambio de dinero, aunque acaba de aparecer la posibilidad de aumentar el límite diario de hechizos a cambio de invitar amigos a la web.

¿La gente es más tratable que en otras páginas? […] (continuar leyendo)

La posesiva

Hay quien puede volverte loco adrede fruto de un plan preciso, como la terrorista sentimental. También hay quien te puede traer de cabeza y sin apenas tener idea a pesar de su compleja mente, como la misinda. O incluso enfrascar en su amplia despensa de personal, como la coleccionista. Pero también puedes sufrir por buenas intenciones, aunque excesivas, como las de La posesiva.

La posesiva siempre suele aparecer en unas condiciones que invitan a pensar bien, a mera amistad, a sinceridad. Un novio que la lleva por el camino de la amargura flirteando con otras, un grupo de amigas en el que cada una va a lo suyo, unos padres que mete voluntariamente hasta en la sopa. La chica perfecta con el tipo equivocado, pensarás al principio. Pero es una amiga a la que respetas, aunque ella no lo entienda bien.

La posesiva empezará a verte más y más. A partir de un día dejará de mencionar a su novio tan canalla. Como si éste no existiese, de repente te verás metido en su casa y saludando a los padres que muy bien sabían de tu llegada aunque tú habías pensado que sólo entrábais a coger algo de abrigo. Encerrona. […] (continuar leyendo)

La educación no tiene vacaciones

La educación no coge vacaciones. Y si las coge, mal hecho. Porque la libertad de tus pinreles empieza donde acaba la de mi cabeza, debió de pensar Isa al encontrarse en un tren esta escena que ha divulgado para dar fe de la educación de la gente:

Pinreles AVE, por isita1506

Pinreles AVE. Vía → isita1506.

Como usuario del ferrocarril a lo largo de todo el año, atestiguo la denuncia de la carencia total del respeto que manifiestan algunos viajeros. Un déficit que se agrava de manera considerable cuando llega la época estival. Para muchos el subirse al tren con destino a la playa es como encontrase ya en la arena. Pies por lo alto a veces incluso sucios, conversaciones con el móvil a grito pelao, en bañador marcando la tienda de campaña montada y enfundados en la cuerpo-elástica con la correspondiente pelambrera sobaquera al aire.

La vida es más agradable estando cómodos. Pero si cada uno seguimos haciendo lo que nos dé la real gana y yendo únicamente a nuestra bola, según la ley del mínimo esfuerzo, ignorando las normas obvias de convivencia, acabaremos peor que los animales. Aunque algunos ya lo son.

Así que si os vais por ahí este verano, además de tener cuidado con los topónimos en otros idiomas, os aconsejo no dejar la educación en casa. De lo contrario os mereceréis que os toque de compañero de viaje y cuando menos os lo esperéis, alguno que se haya zampado un buen cocido madrileño.

Para trabajar también hay que arrimarse

Te advierto, estimado lector, que esta reflexión con hechos reales te puede sentar como un tiro en los cataplines. Sobre todo si te das por aludido. Pero que también conste en acta que no comparto el ansia que tienen algunas organizaciones de dudosa finalidad en que se restablezca la esclavitud. Por si hubiera duda alguna.

En el último año he podido ver algunos ejemplos cercanos de lo que es buscarse la vida y de lo que es sentarse a esperar. Soy el primero en entender que si se han invertido muchos años en una formación específica, pues a priori se quiere dar uso a sus conocimientos para ganarse las habichuelas. Y que incluso existe el frustrante y no menos habitual caso de gente que tras dedicar toda una vida a una profesión, se ha visto sin trabajo y a duras penas va a ser contratada para desempeñar otra labor que alguien joven y recién salido del horno también querrá cumplir. Sin embargo a los que yo me refiero no son tan mayores, ni están tan encasillados en una profesión. Hasta puede que no hayan trabajado aún.

He sido testigo de gente que tras acabar sus estudios se ha apalancado en casa de los padres a renegar de que nadie le daba trabajo. […] (continuar leyendo)

La terrorista sentimental

Anteriormente he contado acerca de la misinda y de la coleccionista. Expertas en volverte loco, cada una a su manera, pero de maneras que todavía pueden ser más terribles. Si bien la misinda apenas es consciente de ello, la coleccionista lo sabe sobradamente, pero ambas tienen un ápice de piedad si se las compara con la terrorista sentimental. La prima canalla del terrorista sentimental del difunto blog de Irene Airmiles.

La terrorista sentimental, como las palabras que componen su nombre común indican, te produce un miedo muy intenso a nivel sentimental a perderla. Hasta la médula misma que te llega. No sabes cómo ni cuándo exactamente ha entrado en tu vida pero sí el día que consigas que salga de ella o se marche no sin antes darte un puntapié.

La terrorista sentimental lleva implícita una vida algo complicada de la que de primeras te tratará de proteger. Siempre. Te pondrá mil y pico excusas por las que es mejor que apenas la conozcas. Como si se tratase de una agente secreto, con la diferencia de que su peligro, aunque te lo disfrace, es que te va a manipular. Pero a ti te dará igual y caerás. […] (continuar leyendo)