Una losa encima

Desde hace un tiempo tengo a alguna gente preocupada por mi comportamiento. Nada de lágrimas, depresiones ni amenazas; que nadie se altere. Sin embargo por mi forma de ser me afecta en gran medida la ausencia de tener una losa encima. Cuestión de estudios o de trabajos principalmente. Consecuencias de ser una cola de lagartija que no se puede estar quieta.

Acabar un proyecto y volverse a quedar en el dique seco en el que tantos otros españoles están me trastorna. No quiero imaginarme cómo tiene que ser para quienes además tienen una familia de hijos que mantener, deudas que saldar, estudios que pagar, etcétera. Es por este motivo por el que me cuesta contenerme alguna de mis típicas borderías a la yugular cuando alguien me suelta que se ha quedado parado y que ojalá que no lo llamen hasta que se le acabe el subsidio por desempleo. A pesar de que tampoco se me quedan muy lejos los que sabiendo perfectamente a los empleos que puedo optar me reenvían ofertas para las que no encajo con el perfil buscado.

Afortunadamente tengo un montón de amigos de los que siempre algunos proponen algo, aunque no me haga gracia darme al derroche sin tener ingresos, una familia paciente y una bicicleta leal y resistente que aunque siga dispuesto a sustituirla algún día me sirve para mi deporte favorito. Hoy por ejemplo ha hecho bastante calor, llevaba tiempo sin pedalear, he tenido que tirar de orgullo ciclista más que de forma y algún rato me he moderado en demasía por tramos técnicos a causa del percance del verano pasado, pero aún y con esas me ha venido bien. Como siempre. Este verano de momento vuelvo a tener dos manos plenamente útiles y hay que aprovecharlas.

Y es que se tenga o no una losa encima no hay que olvidarse del entorno, de cuidarlo y de disfrutarlo. Lo demás ya llegará, espero. 🙂

Mis «no propuestas»

No quería entrar al trapo del movimiento salvapatria ¡Democracia Real YA! Los ligeros tintes que la idea inicial tenía a comunismo creía que eran meras apariencias, pero con el paso de las horas, según el punto de vista, van perdiendo ligereza.

Vistas las propuestas alcanzadas por un colectivo compuesto a su vez de tropecientos minicolectivos supuestamente autónomos, hay cosas que en mi opinión —porque tan libres son de ejercerla como yo— son tan disparatadas como peligrosas. Ellos/ellas, porque imagino que serán lo más paritario donde lo haya, invitan a opinar y proponer las propias en su foro, pero como yo también soy antisistema a mi manera aunque no tenga iPhone ni Internet en el móvil las expongo aquí. Para ello parto de la base de sus propuestas sobre las que difiero, que como buenos antisistema que espero que sean las habrán elaborado con licencia de dominio público.

Son mis no propuestas: […] (continuar leyendo)

Evitando el ensañamiento sin despenalizar la eutanasia

Con respecto al anteproyecto de la ley reguladora de los derechos de las personas al final de su vida, aprobado el pasado viernes por el Consejo de Ministros, la Ministra Pajín hizo algunas puntualizaciones. Según esta eminencia de la medicina, sin haber estudiado nada relacionado con ella pero puesta a dedo en el cargo, con dicha ley no persiguen la legalización de la eutanasia en España, pero sí que se evite el ensañamiento con los pacientes y puedan morir dignamente. Algo totalmente desconocido en España —léase con ironía.

Aunque de todo hay en la viña del señor, precisamente de médicos deseosos por ensañarse terapéuticamente con los pacientes no podemos apenas presumir. Y menos mal. Estos encorbatados licenciados en leyes y números, con alguna excepción en químicas o asignaturas sueltas de derecho, que no tienen ni puñetera idea de sanidad ni de curar a personas, insisten en seguir viendo a los médicos como meros mercenarios de una profesión más en la que se pensarán que dos más dos siempre son cuatro. […] (continuar leyendo)

Soldados patrullando y toma de imágenes

A cuento del reportaje titulado Los nuestros que Antena 3 emitió el pasado lunes sobre las tropas españolas en Afganistán no han tardado en aparecer reacciones variadas. Tanto poniendo el grito en el cielo por las condiciones en las que están allí como que tienen que cumplir su trabajo y fastidiarse. Y más ahora que se acercan elecciones, porque en España para lo queremos somos los reyes de criticar con la más posible de las hipocresías.

Las críticas que están tomando más importancia son por supuesto las alarmistas, que en parte llevan su razón. No han faltado tampoco a ellas el hecho de que el Ministerio de Defensa se haya puesto a investigar la autoría, lo que se dice y quienes lo dicen. Así pues a las condiciones señaladas ahora se le une que Defensa prohíba patrullar con cámaras y móviles. Como si hasta antes del lunes aquello hubiera sido Sodoma y Gomorra. […] (continuar leyendo)

¡Deprisa, que vienen elecciones!

El título de esta entrada tengan por seguro que ha de ser de lo más dicho entre nuestros políticos en estos días hasta el 22 de mayo. Los que gobiernan para acelerar la finalización de lo que no esté acabado y la gente mire bien; los que no gobiernan para obtener y sacar a la luz más trapos sucios, a veces falsos, sobre los que están en el poder.

Los ejemplos típicos son más que conocidos. Calles levantadas por obras desde hace meses que ahora velozmente finalizan, farolas dignas casi de coleccionistas que tras años fundidas y enrobinadas son cambiadas, así como calzadas repletas de baches propios de fuego de mortero cuyo asfaltado se realiza en un tiempo récord más que increíble. Pero hoy voy a compartir una vuelta de rosca más: los hospitales en Cartagena.

En otros lugares de la Región de Murcia se tardó menos en tirar y volver a hacer nuevo un hospital que en Cartagena el hecho de sólo elegir en qué terrenos construirlo. Espera que no evitó la elección de un lugar próximo a una zona de gran actividad química —Escombreras. Una vez, por fin, que se empezó a construir se vendió la moto, y en parte se sigue vendiendo, de que el hospital de Santa Lucía es un hospital nuevo. Y claro que lo es, las paredes no son de segunda mano, pero sin embargo no se trata de un hospital más del todo […] (continuar leyendo)

Los malvados conductores

Es posible que usted o algún allegado suyo nos conozca. Acababa de salir de misa e iba prometiéndome —a patita— ser bueno al menos por una hora. Pero al volver a ver casi terminada la siguiente fase de obras en la calle de Juan Fernández se me ha a estropeado de nuevo el buen propósito. Otro gasto por gastar.

Para el Excelentísimo de Cartagena y casi cualquier otro semejante de España debemos de ser sus enemigos públicos números uno. Calles que no estaban tan mal no cesan de ser levantadas y volver a ser acondicionadas. Porque para levantar toda una acera por una sola baldosa rota sí sobran los cuartos. Aceras van y aceras vienen, árboles van y árboles vienen. Algunos no llevan plantados ni diez años. A veces con ello se logra que cambien las cuatro farolas con luz cual vela por otras que alumbren más y por menos dinero —esto último es lo que dicen los políticos. Pero la línea actual es dejar unas aceras tres veces más anchas y fastidiar todo lo posible la vida al que se atreva a conducir un vehículo de cuatro o más ruedas.

Donde antes se podía aparcar en batería las autoridades lo van convirtiendo en cordón, a ser posible con la O.R.A (Ordenanza Recaudatoria Abusiva). Donde antes era en cordón ahora nos fastidiamos y aparcamos en aparcamiento de pago o a tomar por donde la espalda pierde su nombre. Y ancha es Cartagena, Castilla y la cuenta corriente […] (continuar leyendo)

Bicarbonato subvencionado

Las supuestas cabezas pensantes nacionales, las de los que nos dirigen, están obsesionadas con reducir el gasto sanitario. Y en parte tienen razón porque parece que algunos ciudadanos no se enterasen, o no quisieran enterarse, de lo que es necesario y lo que no. De lo que ha de pagar el seguro y lo que no. Que aquí «cada uno va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío».

Hace poco me contaban el caso de alguna gente que va al médico aquejada de molestias en la garganta. El profesional les aconsejaba, según cada caso, hacer gárgaras con agua y bicarbonato y la reacción del paciente era preguntar si el bicarbonato lo pagaba el seguro. Lógicamente no. Bote de 250g de Bicarbonato Sódico HACENDADO: 0.49€. Un lujo sólo accesible para las clases más altas. […] (continuar leyendo)