Por una Semana Santa sin Sillas Gil

En Facebook han creado un grupo titulado «Por una Semana Santa de Cartagena sin «Sillas Gil»», al que invito a cualquiera que haya padecido de las jugadas de esta empresa a que se pase y eche un vistazo a las fotografías aportadas. Y todavía hay cosas que faltan por fotografiar del servicio que da esta empresa.

Fue en 2008 cuando el Ayuntamiento consiguió que Sillas Gil continuara siendo la encargada de llevar el servicio de sillas en Semana Santa, tras rebajar el precio de licitación a casi la mitad. Y por lo que parece quedan aún unos años de Sillas Gil, y me temo que con sus consecuencias, a pesar de las cofradías se quejaron antes y después de esta pasada Semana Santa de 2010, porque la empresa no parece haber hecho mucho caso por el momento de las sugerencias y quejas.

Por experiencia propia he de reconocer que fue todo un cambio el pasar de las sillas plegables de madera a las de plástico, aunque las primeras eran más resistentes. Pero bueno, las segundas son más blandas, sobre todo el respaldo. Sin embargo no me parece bien la manera leonina de poner las sillas, acto que en calles como del Aire o del Cañón se nota descaradamente puesto que las ponen pegadas a las fachadas y entonces para ver la procesión en estas calles o pagas silla o te fastidias y te vas a otro sitio, porque no te vas a poner de pie delante de la gente sentada. Sin obviar tampoco el coñazo que empiezan a dar quienes las colocan desde las primeras horas de cada tarde obstruyendo las entradas a las viviendas, que cuando ya la procesión está en marcha te provoca peleas con la gente que se sienta en ellas que no quiere apartarse para dejarte pasar al domicilio y/o te dice que le tapas la procesión mientras esperas a que se aparten. Y como participante de la Semana Santa también he sido testigo de cómo ponen sillas en zonas en las que llegan a molestar a la propia procesión, como es el caso también de la esquina de las calles del Aire y del Cañón, en donde más de una vez los tronos casi se llevan a gente por delante sentada en donde no debieran haber sillas.

Lo de las pintas y modales de quienes van cobrando y vigilándolas ya lo doy por perdido. Algunos cuando se te acercan al principio dudas de si realmente son del negocio o van a ver si te hacen el timo de la estampita y con ello irse a por unos cartones de vino. Tiene que haber entre ellos descendientes directos de mercenarios de los que trabajaban para nuestra Armada hace siglos, seguro. Pero vista la expansión de los empleados chinos por algunos sectores no me extrañaría que para el próximo año aparezcan ya también en este.

España, el Rey, el orden y la Ley

Locos al volante siempre habrá habido ¿pero tantos como ahora? ¿Está degenerando la sociedad? Este fragmento del programa de los número uno en buscar la imagen que venda, Callejeros de Cuatro, no deja lugar a dudas. Mucho repetir el irresponsable justo lo que no respeta, o bueno al Rey a lo mejor sí, pero a España, al orden y a la Ley para nada. Merece la pena verlo hasta el final más allá del zumbado, porque pudiera haberse encontrado con algo peor que la Benemérita y su gran paciencia.

Deben de estar las generaciones anteriores a la de este perla temblando por el porvenir de sus pensiones. Nos estamos quedando pobres en valores aunque ricos en payasos, y normal así que luego la casta política nos maneje a su antojo, que mejor para ellos cuantos más aborregados seamos.

«Haberte quedado allí»

Estábamos esta noche pasada en las inmediaciones de la Iglesia de Santa María de Gracia esperando a cantarle la salve a la Santísima Virgen de la Piedad, cuando uno de mis amigos ha tenido un breve pero curioso diálogo con una chica cercana de estas de acento finolis repelente:

—Es que los de aquí sois unos paletos —le ha dicho ella chulamente a sus amigos.

—Gracias por la parte que me toca, ¿y tú de donde vienes? —le ha dicho de repente mi amigo.

—De Madrid.

—Pues haberte quedado allí.

Todo sea dicho se lo ha ganado a pulso la moza, a la que hemos apodado de inmediato la rayos uva o la enlucidora dado el moreno que llevaba en el rostro, que no estaba muy claro si era de abusar de tomar el sol en una habitación o de llevar un par de dedos de maquillaje intentando disimular lo feica —como decimos en la Región— que era de por sí.

Si es que un buen rato antes estaba apuntando maneras la zagala presumiendo ante sus amigos que si su padre era patatín patatán y que manda en las fuerzas de la OTAN, aunque no tuviera ni puta idea de que Santiago Apóstol es el Patrón del Ejército de Tierra y se pusiera a dilucidar sobre que el motivo por el que en Martes Santo el apóstol sale del Gobierno Militar es debido a algo del Antiguo Testamento. Algo similar trató de explicarles a sus amigos con San Juan, la artillería antiaérea y el Antiguo Testamento por supuesto también, porque por muy hija de militar que se las diera no sabía ella tampoco del origen de sacar en procesión el San Juan californio desde el Parque de Artillería, demostrando ya de paso que ni de religión católica tenía idea.

Ya lo decía uno de mis abuelos: «de donde no hay no se puede sacar».

Cultura no sé, pero saber ligar que no falte

De piedra me quedé ayer con el telediario. No sé aún bien si de envidia o de la gilipollez de noticia: «el Ayuntamiento de Segovia enseña a ligar a las niñas». ¿Ein? De entre 13 y 16 años… ¿Esto es para que liguen más o para rebajar la tasa de zorreo tempranero?

Cuando yo tenía 13 años pasaba las tardes haciendo ejercicios, murales con los compañeros o en casa de algún amigo. Ya si era verano íbamos a alguna piscina unos cuantos o a la casa de la playa de mi amigo Francisco. Con 16 teníamos más variedad de planes, pues si no había tareas del instituto ni de la familia nos juntábamos cerca de una tienda llamada Patris —o algo así se llamaba— a comer golosinas y pipas mientras nos contábamos cosas de las vacaciones o planeábamos salir el fin de semana. Y en todo caso cuando salíamos éramos felices por alguna plazoleta la mitad de gente de la clase del instituto. Y aquí estoy yo y todos mis amigos, que Dios me los cuide muchos años. Unos empezaron a darse besitos a escondidas con las nenas antes y otros después, y las chicas pues igual con los chicos. ¿Y por ello hemos salido unos desgraciados? ¿Tenemos que sentirnos retrasados?

Pero ahora la cosa es distinta. Darle clases de cómo ligar a unas niñas, ¡como si no supieran las de ahora! Insisto en que sospecho que realmente es para que sean menos facilonas porque al/la lumbrera que se le haya ocurrido la idea habrá decidido que hay que elevar la decencia de algunas para que dentro de poco no protagonicen vídeos clandestinos de móvil a móvil y por Internet. Vamos que seguro que a una con 13 años que hace cosa de mes y algo se lió, y con algunos hasta donde ya se corren riesgos más serios que la fama, en una fiesta de confirmación con once chicos le van a hacer nada de falta esas clases, por ejemplo, y es un caso real. O a las que frecuentan las urgencias de los centros de salud los fines de semana rogando a los médicos por la píldora del día después porque aún no tienen la edad legal para comprarla también les va a servir de nada mucho. Tonterías. Manía de tomar a la gente por gilipollas. Como si nuestros tatarabuelos no hubieran sabido darle al asunto gracias al cual estamos aquí.

Se están poniendo las cosas que como de aquí a poco no cambien los gustos por las mujeres decentes a partir de cierta etapa de la vida, los bares van a rebosar de carlancas solitarias. Y las mujeres tampoco quieren compartir el resto de su vida con un chuloputas tengo entendido.

Luego da igual si con 16 años no saben quien escribió el Quijote, ni cuando ocurrió la Guerra Civil, ni desde qué año tenemos una Democracia y por supuesto que palabras del español conozcan las justas. Pero para enseñar la jodienda desde lo antes posible que no falte de nada, que vamos a ser una potencia mundial por fin en algo.

Estudiantes con falta de adiestramiento

Con lo que sucedió ayer entre unas fieras y el Rector de la Universidad Complutense de Madrid [elmundo.es] me he convencido de que la falta de doma que tenemos la juventud de ahora ha llegado también a las universidades.

¿Qué estudian los salvajes esos que gritaban fascistas mientras zarandeaban e insultaban a alguien que piensa distinto a ellos? Espero que por el bien de sus futuros no sea Derecho, ni Ciencias Políticas ni carreras por el estilo, porque no tienen educación pero tampoco ni puta idea de lo que dicen por esas bocas. Yo creo que con expulsarlos no sería suficiente, habría que enviarlos de vuelta al colegio, ni si quiera al instituto, a que aprendiesen a expresarse como personas civilizadas y no como la fauna que habita en la jungla.

En todas las universidades cuecen habas, en la mía también, y no por ello montamos esos escándalos. Lo más parecido que recuerdo son las protestas de los cuatro típicos que apuntaban maneras de que iban a criar nietos estando aún en la universidad cuando pusieron lo de Sistemas de Defensa. Sin tener ni puñetera idea del temario del par de años de eso, se descolgaron por los patios poniendo pancartas y haciendo manifestaciones de cuatro gatos. «Sistemas de Defensa» suena a defenderse, que precisamente las asignaturas no eran de fabricar armas, sino de protegerse contra ataques.

Pero la universidad se le olvida a muchos que también educa, además de enseñar conocimientos. Aunque luego sepas que pocos te van a servir para la vida laboral, pero la educación sí que te va a valer allá donde vayas. Y alguien supongo que le habrá explicado a esta banda de salvajes, que debieran ya saberlo, que la universidad tiene su vía de tramitar quejas. Pedir hablar con alguno de los vicerrectores con el propio rector, hacer uso de los buzones de sugerencias, hablar con las delegaciones para que las quejas tengan mayor amparo,.. Y ya cuando eso no funciona pues se intenta llamar la atención de los medios de comunicación para que se difunda la protesta, o incluso se intenta llegar a un juzgado. Pero nunca se recurre a la ley de la selva, aunque tentaciones las tengamos todos.

Al margen del asunto universitario, las otras noches salía paraguas en mano con mi madre del portón, y justo en ese instante vemos como de un grupo de cuatro chicos que estaban parados hablando uno se vuelve y tira un escupitajo al portón. Además escupitajo de esos cargados, de los que los ruidos previos lo delatan. Pues tras llamarles la atención tanto mi madre como yo —«oye, que eso luego hay que limpiarlo»—, que les tendría que haber dicho algo más fuerte como que se fueran a su pocilga particular a hacer esas cosas, nos miraron fijamente y siguieron ahí tan campantes, como si nada, como si pasaran de todo. Anda que no corríamos lejos nosotros cuando alguien nos llamaba la atención por cualquier cosa, que ya era suerte si no se enteraban nuestros padres. A mi me dieron ganas de darle un viaje al niñato con el paraguas, pero esas no son las reglas de la sociedad en la que vivimos, para bien o para mal.

Generación gili-pollas

A través de PD me he enterado de una carta que una mujer llamada Rebeca Ruiz ha dirigido a Emilio Aragón hace un par de días sobre unos hechos ocurridos en el programa ese de Generación Ni-Ni. Que además de ocurrir fueron retransmitidos por televisión. Mirad mirad…

Me parece que a mi que este par de perlas, que luego seguro son de estos que no se comen un rosco y sólo pueden descargarse la cisterna que tienen llena de amor jugando al cinco contra, se tomaron demasiado en serio a Clint Eastwood en el Sargento de Hierro cuando dice «iros al pueblo a reír y a hacer el gilipollas, o a restregar vuestras pichitas contra vuestras novias, o a meterla en cualquier agujero». Tienen suerte de vivir en los tiempos de ahora, con unas leyes que ya casi protegen igual al agresor como al agredido y unos psicólogos con mucha paciencia. Que falta de vara veo en ese programa, ellos sí que iban a chillar como unos guarros…

De laSexta ya casi me esperaba cualquier cosa, visto que dan Padre de Familia al medio día como si no hubieran niños en las casas a esas horas, pero que fueran capaces de reclutar también a gente como ese par de ni respeto ni vergüenza, gili-pollas… Siguen sabiendo sorprenderme.

PD: a las 14:15 horas mientras escribo esto estoy escuchando al locutor del programa Carne Cruda de Radio 3 —emisora pública— entrevistando a una actriz de una película pornográfica en tres dimensiones sobre si se ha corrido en un concierto, que le gustan las pitorras curvadas, si finge o no, que en las salas del estreno te puedes llevar a la pareja por si queréis poneros a jugar,..

Tenemos lo que nos merecemos.

La plaga de pegatinas de cerrajeros

SPAM analógicoCuando las diez plagas de Egipto, o siete según gustos, creo que Dios reservó alguna otra para estos tiempos: las pegatinas de los cerrajeros. Internet está repleto de quejas de la gente como los buzones, portales, fonoportas de FERMAX —o telefonillos como es más correcto llamarlos—, bajantes exteriores, tuberías del gas y demás zonas de nuestras calles lo están de estas pegatinas. Es una plaga que casualmente afecta casi en exclusiva a sitios privados. Pocos bancos o farolas he visto con pegatinas de esta gente. Como lo titula el autor de la foto: SPAM analógico.

¿Y por qué? ¿Tan jodida está la competencia? Que te se te olvidan las llaves dentro y llamas al cerrajero para un trabajo de un periquete y te clava una pasta. Por el dinero que te cobran más que «cerrajeros» uno piensa que deben ser licenciados en «ingeniería de la cerradura» tras haber estado estudiando de diez a quince años —2-3 años por curso—, y en Madrid único sitio donde se ofertara la titulación, por supuesto. Pero nada de eso. Que te descuidas y te cobran por un rato sin ponerte nada nuevo lo que un médico y especialista te cobra por operarte de las anginas.

Hace unos cuantos años recuerdo que las Páginas Amarillas rebosaban de números de teléfono que empezaban por 902 y 91, y hablo de las de la Región de Murcia, en anuncios enormes. Pelea de cerrajeros para ver cual tenía el recuadro más grande. Pero nunca conocí a nadie que llamara a uno de esos. Alguien habría que realmente llamara porque tenían fama de ser números de gente del quinto pino que te mandaba a vete a saber quien, que por supuesto te iba a cobrar una pasta. Y ahora sin embargo todos son móviles, que también a saber de dónde serán, porque el buzón de la foto parece puesto por Barcelona y de las pegatinas con móviles alguna me suena… 🙄

¿Por qué no se pegan las pegatinas en los huevecillos, se esperan un tiempo a que hayan asentado bien, y se dan un tirón? Porque hasta los mismísimos sí me tienen a mi, que como te descuides y no las pilles al poco de haberlas pegado te tienes que dejar alcohol, trapo y paciencia rascando. Y a veces hasta uñas. Me extraña que Leo Harlem no lo haya tratado todavía en Alarma Social para montar una plataforma de afectados por la plaga de las pegatinas cojoneras de los cerrajeros.

Imagen → Flickr de Gerard Girbes