Cuando las diez plagas de Egipto, o siete según gustos, creo que Dios reservó alguna otra para estos tiempos: las pegatinas de los cerrajeros. Internet está repleto de quejas de la gente como los buzones, portales, fonoportas de FERMAX —o telefonillos como es más correcto llamarlos—, bajantes exteriores, tuberías del gas y demás zonas de nuestras calles lo están de estas pegatinas. Es una plaga que casualmente afecta casi en exclusiva a sitios privados. Pocos bancos o farolas he visto con pegatinas de esta gente. Como lo titula el autor de la foto: SPAM analógico.
¿Y por qué? ¿Tan jodida está la competencia? Que te se te olvidan las llaves dentro y llamas al cerrajero para un trabajo de un periquete y te clava una pasta. Por el dinero que te cobran más que «cerrajeros» uno piensa que deben ser licenciados en «ingeniería de la cerradura» tras haber estado estudiando de diez a quince años —2-3 años por curso—, y en Madrid único sitio donde se ofertara la titulación, por supuesto. Pero nada de eso. Que te descuidas y te cobran por un rato sin ponerte nada nuevo lo que un médico y especialista te cobra por operarte de las anginas.
Hace unos cuantos años recuerdo que las Páginas Amarillas rebosaban de números de teléfono que empezaban por 902 y 91, y hablo de las de la Región de Murcia, en anuncios enormes. Pelea de cerrajeros para ver cual tenía el recuadro más grande. Pero nunca conocí a nadie que llamara a uno de esos. Alguien habría que realmente llamara porque tenían fama de ser números de gente del quinto pino que te mandaba a vete a saber quien, que por supuesto te iba a cobrar una pasta. Y ahora sin embargo todos son móviles, que también a saber de dónde serán, porque el buzón de la foto parece puesto por Barcelona y de las pegatinas con móviles alguna me suena… 🙄
¿Por qué no se pegan las pegatinas en los huevecillos, se esperan un tiempo a que hayan asentado bien, y se dan un tirón? Porque hasta los mismísimos sí me tienen a mi, que como te descuides y no las pilles al poco de haberlas pegado te tienes que dejar alcohol, trapo y paciencia rascando. Y a veces hasta uñas. Me extraña que Leo Harlem no lo haya tratado todavía en Alarma Social para montar una plataforma de afectados por la plaga de las pegatinas cojoneras de los cerrajeros.
Imagen → Flickr de Gerard Girbes