Consultando a la población

Ayer domingo me enteré de un par de noticias de esas que dan que comparar entre países en lo que a consultas al pueblo se refiere. Porque mientras que aquí en España titula un periódico «El Gobierno reclama a los ayuntamientos suelo para las mezquitas», el mismo periódico titula sobre Suiza «Los minaretes suizos, en peligro de extinción».

Que bien es cierto que el segundo titular es alarmante de más puesto que lo que se cuestiona es prohibir que se construyan más minaretes, las torres de las mezquitas es decir, pero no a que no se permita la construcción de más mezquitas, que además a los suizos tampoco les conviene tener desavenencias con los musulmanes obviamente. Pero van a tener los cojones de consultarlo a pesar de que el Gobierno sepa que una respuesta contraria al islam no le favorecería internacionalmente. Sin embargo lo que a mi más me ha llamado la atención es que aquí ni de coña se nos consultaría algo así porque al grupo de ciudadanos que se le ocurriera sería tachado de racista —aunque científicamente es más correcto referirse a etnias— y/o xenófobo y no se le permitiría llevarlo a referéndum como tantas otras cosas se han descartado. […] (continuar leyendo)

Manía con las aceras anchas en Cartagena

Desde hace un buen tiempo vengo meditando, preguntándome a mi mismo, acerca de la supuesta manía que nuestra alcaldesa de Cartagena de ensanchar todas las aceras. Puede haber varias realidades, porque casualmente estos ensanchamientos en su mayoría se han producido, y otros tantos continúan, por zonas en las que se ha abierto recientemente un aparcamiento público, otras en las que los vecinos han conseguido que no se construya un aparcamiento subterráneo y otras en las que nunca se ha visto un volumen de gente por las aceras tal que falte acera. Cada día surgen nuevos ejemplos.

Por ejemplo en Ángel Bruna, donde las obras ya parecen concluidas, que han ensanchado las aceras el doble en cada sentido con el consiguiente perjuicio para aparcar el coche. Los pocos sitios que han quedado no están controlados por los gusanos —manera madrileña de llamar a los que trabajan para la O.R.A. que se pasan el día dando vueltas a la manzana—, aunque ya sólo les falta eso a los vecinos de dicha calle en  la que hay grandes edificios pero ahora no sé donde espera el Ayuntamiento que aparquen los ciudadanos. Además han dejado unas pedazo de aceras como si por la zona paseara un volumen de gente similar al que anda por el centro cada tarde de fin de semana. Han puesto un carril bici, eso sí, del que cuando se acerca a los cruces se pierde el rastro […] (continuar leyendo)

Relación alumno-profesor

La relación entre alumno y profesor de hoy en día ya no es lo que era antes. Ya no si se compara con hace cuarenta años, es que tampoco si se compara con hace diez años, por ejemplo. Y hoy me he acordado de ello a cuenta de ver este vídeo de la gente del programa de Vaya Semanita de ETB.

Si antes los alumnos nos tratábamos de poner como de víctimas del sistema con los profesores exigiendo día tras día sin excusas que les fueran suficientes, ahora la cosa ha cambiado y parece que son los docentes las víctimas del sistema educativo. Parece y en parte hasta realmente lo son [vídeo de los Batasunnis de Vaya Semanita]. Incluso los propios padres sabemos que están siendo unas auténticas víctimas en muchos casos como seña de la triste decadencia del sistema [vídeo de la autoridad de los padres antes y ahora de Vaya Semanita].

Los vídeos de antes son en tono de humor. Nos debieran de parecer exagerados y sólo hacernos reír, pero apuesto a que hay personas a las que no les hace ninguna gracia. Cuando yo […] (continuar leyendo)

Confundiendo alambradas y muros

Con esto del vigésimo aniversario de la conmemoración del derribo del Muro de Berlín ha estado de moda hablar sobre la crueldad de este tipo de construcciones y similares, como alambradas también, y me ha tocado la moral la hipocresía con la que alguna gente opina sobre el tema comparando este muro a otras barreras similares en apariencia, que estamos de acuerdo, aunque no en motivos en lo que discrepo bastante.

Cada cual puede opinar lo que le venga en gana sobre estas barreras físicas entre personas, países, civilizaciones, culturas,.. Como los tocapelotas de la BBC comparando los otros días el famoso muro con las alambradas de Ceuta y Melilla y otros muros que me dan más igual, francamente. Estos que llaman a ETA «grupo separatista». A los ingleses, de los más racistas que han existido como prueba de ello dará para siempre el casi total exterminio de los indios que hicieron en lo que ahora es Estados Unidos, me gustaría verlos a mi ahora teniendo frontera con Marruecos y sufriendo las avalanchas de inmigración ilegal que tenemos nosotros. Electrificada la iban a tener como poco. Y las playas de la península también. A estos a veces parece que se les olvida que España es una importante vía de entrada a Europa de la inmigración ilegal, que es un muro fronterizo entre países, entre la UE y Marruecos y que uno que sea legalizado aquí puede también ir a pasearse por las puertas del palacio de su mismísima reina. Que el problema también les afecta a ellos aunque indirectamente.

Nunca olvidaré la anécdota que un día contó un señor en una tertulia en televisión. Contó que por Madrid se cruzó con una mulata que se acababa de bajar de un taxi que no sabía llegar a una librería determinada de la capital, que le preguntó a él y que él sí que sabía ir y dado que estaba en su itinerario la invitó a acompañarle. A mitad del trayecto la mujer se puso a criticar la conquista española de América, a lo que el hombre […] (continuar leyendo)

¿Qué es eso? Un gorrión

El llamado ahora vídeo del gorrión, titulado en inglés What is That? y de origen griego, es de esos vídeos que cualquiera debiera ver. Yo lo he conocido por mi padre, que aunque no tenga demencia senil es muy cabezota y tiene, como diríamos en la jerga teleco, una velocidad de escritura en memoria algo lenta.

Se está dando más a conocer por el programa de Intereconomía El Gato al Agua y por Internet, que por esos típicos programas tan de moda que sólo hablan de la intimidad de personas o tienen su fundamento en burlarse del resto de programas. Pero es de esos vídeos que hacen reflexionar a cualquiera a pesar de ser sencillos. Lleva un gran mensaje que dada la talla que tiene digno sería de haber sido publicitado, como poco, en Radio Televisión Española, que del resto de cadenas es de esperar que les sea menos rentable económicamente que Gran Hermano o la serie en la que el profesor de 45 primaveras se monta a una alumna de 16. Menos mal que ha estado por ahí Intereconomía, aunque sólo se vea en TDT y tenga tan mala fama por ser un canal diferente que habla de política, además de economía, y defiende a la familia en puesto de callarse como una puta y llenarnos los días de tonterías y chistes baratos.

Sin duda es una gran crítica social a la falta de respeto que tenemos hoy en día hacia nuestros mayores, esos que se dejaron la piel y lo que hiciera falta en darnos un futuro mejor que el que ellos tuvieron. Porque no vale la excusa de que «es que a mi los míos me llamaban gilipollas», que ese caso no es el mayoritario en la población. Contenidos como los de este vídeo son los que hacen ir a mejor a nuestra sociedad, y no la telebasura de cada tarde, algunas noches y por supuesto cada noche de viernes y sábado.

A la caza del médico

Además de no ser bueno para la propia salud del individuo agresor eso de ir por ahí amenazando a los médicos porque puede haber alguno al que le salga rana la víctima y le parta a él la cara, no es propio de una supuesta sociedad del siglo XXI. Pero lo de ir a la caza del médico hoy en día parece que es más frecuente que antiguamente cuando se supone que la gente no contaba con las facilidades de la educación actual, había menos leyes,.. Creo que la gente ahora hace más lo que le da la gana que antes, y lo peor es que entre lo que hacen está también el agredir a los demás. A estas alturas a poca gente sorprendería el pitote de hace nada en la Arrixaca con entre 20 y 30 personas que había en una habitación y que se pusieron violentas al perder a un ser querido en oncología que estaba en fase terminal, y diciendo «A la médico la vamos a matar».

Pero hace ya unos años que del antes Hospital Naval del Mediterráneo, o como los políticos de Madrid que se lo están terminando de cargar ahora quieran llamar a lo poco militar que queda ahí a pesar de que desde el Ministerio de Defensa les prometiesen que todos se jubilarían ahí, un ATS militar se cruzó con un par de gitanos que salían de recepción acompañados de una recortada. El propio militar tuvo que llamarles la atención puesto que los guardias de seguridad que por allí había no tuvieron cojones para ello, aunque recibió por respuesta de uno de los perlas «esta recortada me la regaló mi padre ¡y no me la quita ni Dios!». El Ministerio por supuesto que fue informado y no hizo nada al respecto. Y en el Rosell desde hace unos cuantos años hay médicos que se tienen que esconder porque las familias quieren agredirles.

¿A dónde hemos llegado? ¿Es que se piensan que los médicos quieren matar a los pacientes? Porque algunas veces la cosa ha ido a más y hasta ha habido víctimas como hace meses en Moratalla. Tristemente la solución a corto plazo pasa por aumentar la seguridad en los centros, endurecer las penas, otorgar al personal sanitario mayor amparo legal,.. Pero como dijo el viernes pasado Grande-Marlaska cuando vino a Cartagena en referencia a los delitos de los menores, es un problema también de educación y social. Cuantas más leyes tengan que hacer al respecto será señal de que peor están las cabezas.

Una muestra más de lo que está degenerando la sociedad. Pero luego las cabezas pensantes nos pedirán que seamos solidarios para seguir gastándose el dinero de todos en buena vida y aspectos menos relevantes para el bien común.

Hace más quien quiere

Que cierta es esa conocida frase de «hace más quien quiere que quien puede». Y es que para mí el querer hacer algo ya no es establecerse unas prioridades y desatender unas cosas en virtud de otras, es también cuestión de saber compaginarlas para atender si es posible a todos los menesteres.

Creo que en la sociedad actual esto se da cada vez con más frecuencia. Vamos a lo nuestro. Hacemos mil y una promesas a mucha gente que nosotros mismos sabemos que no vamos a dar abasto a cumplir. Nos cruzamos con amigos que hace meses, o incluso años, que no vemos por la calle y casi siempre intercambiamos esas frases del estilo «ya te llamo y te digo algo». Bien porque nos hayan pedido algún favor o porque simplemente nos hayan comentado que a ver si nos vemos para tomar algo, pero sea uno u otro motivo solemos dejarlo en el olvido.

Sin embargo, y también tiene relación con el hoy en día, también vamos descuidando hasta la gente de nuestro entorno, la más cercana a nosotros, incluso a la familia. Y es que también sucede que conforme más confianza tenemos con la gente más le fallamos. El típico buen amigo que se ha tenido que marchar fuera a estudiar o trabajar, o de estancia de Erasmus, al que le prometemos que iremos a verlo, que le escribiremos por Internet, que charlaremos por Skype,.. Para luego no volver apenas a saber de él hasta que vuelva. Pero la verdad es que nos sucede hasta, como he dicho, con quien tenemos cerca, que lo vamos descuidando, vamos prolongando en el tiempo las promesas y al final descuidamos demasiado sin darnos cuenta.

Y como siempre, que soy muy explayado hablando, todas estas líneas se pueden resumir en una frase que me dijeron hace años:

Las personas son como las plantas, hay que regarlas o se nos secan.

María Pilar, alias «Pi».