Parecía que el verano no iba a llegarme nunca, pero ya está a la vuelta de la esquina, en una miaja de días. ¿Y qué anuncia a un estudiante nada mejor la cercanía del verano, a parte del calor? Los exámenes
La carita de sonrisa es porque aún no los he empezado, me faltan unas horas, pero ya no me volverá hasta primeros de Julio, en unos cuantos días, que tampoco tengo que ponerme cenizo.
Para esta convocatoria de Junio/Julio me ha sorprendido el consejo de un profesor para que nos hagamos con una calculadora programable porque nos ahorrará en el examen esos malos ratos con las operaciones entre complejos, conversiones entre formatos de expresión, etcétera -ha jurado que no saca beneficios de HP 😛 -. Por supuesto me ha parecido genial, pero casi ninguno de mis compañeros, ni yo, contamos con una y a estas alturas dudo que haya quien se la vaya a comprar, y es que ya no quedan apenas asignaturas de tener que hacer cálculos convirtiendo entre coordenadas o con fórmulas tochas. Las gracias de que no dispongamos de ellas, del ahorro económico -desde el punto de vista de lo que cuesta una, no de tener que repetir matrícula por ser torpe operando 😳 – se lo debo a esa gran cantidad de profesores que he tenido y que me han prohibido el uso de este tipo de calculadoras en exámenes. -gracias 😡 – […] (continuar leyendo)

No ya que alguien imprima con una impresora la carátula de una película, sino que en Estados Unidos, una de las agencias que aquí vendrían a ser lo que la SGAE (