En las últimas semanas me ha venido al recuerdo varias veces aquella entrada sobre la película Las reglas del juego. Un título tan abierto y concreto a la vez. Alguien me cuenta que nadie le quiere, otro alguien que pasa totalmente del sexo opuesto, otro alguien que está herido y uno y no más, otro alguien que se siente utilizado,.. Y tienen en común más de lo que pudieran pensar, pues niegan lo que como pocas veces han ansiado: correspondencia.
Pero desear correspondencia tiene el mismo problema que cualquier otra cosa que se anhele: desesperación. Y la desesperación es de esas alteraciones que entran en un bucle infinito, que además se retroalimenta. Asimismo, como esté originada por asuntos de sentimiento y/o ebullición de hormonas, apaga y vámonos. Mas al margen del dicho de «un clavo saca a otro clavo», es imprescindible querer salir de ese círculo. De ese camino sin fin. […] (continuar leyendo)

